domingo, 25 de junio de 2017

Hay Muchas Preguntas Y Pocas Respuestas


México y China tiene muchas cosas en común: nos gusta la comida picante, y nos peleamos por el mayor mercado del mundo, los Estados Unidos, en sectores muy similares. China no le compite a México en el sector automotriz, allí somos mucho más competitivos; pero China ha desplazado a México en sectores como el textil y el ensamblado de electrónicos, que eran una fortaleza mexicana hasta los años noventa. Es interesante entonces constatar cómo esas dos economías que compiten entre sí para venderle al mayor consumidor del mundo, presentan curva de rendimiento invertidas.
La curva de rendimiento es la relación entre el plazo de un bono y el rendimiento que paga al inversionista. Típicamente entre mayor es el plazo mayor es el rendimiento que el bono tiene que pagar. Es lo natural. Pero los economistas han descubierto que por alguna razón, en la curva de rendimiento de los Estados Unidos, cuando la curva se invierte, es decir, cuando el rendimiento de corto plazo es mayor que el largo plazo, es una señal que ha anticipado recesiones económicas con un plazo de unos seis meses.
No está claro cuál es el mecanismo que le permite a la curva de rendimiento anticipar el ciclo económico. Pero ocurre con la curva estadounidense. No está claro tampoco que tal capacidad se presente en otras economías: no sabemos si la curva mexicana y la curva china tengan esa capacidad de predicción.
Pero por el momento pensemos que algo nos quieren decir. La pregunta es ¿Qué?.
Si tomamos a la economía global como un todo, China y México son los cinturones industriales del planeta, son el “rust belt” proyectado en el mundo. ¿Por qué entonces las zonas manufactureras de la economía están enviando una señal que si ocurriera en los Estados Unidos prediría una recesión?
Supongamos que las curvas china y mexicana están señalando una recesión en esas economías, dos de las mayores manufactureras del mundo. ¿Qué significaría para la economía de los Estados Unidos que dos de sus cuatro mayores proveedores (los otros son Alemania y Canadá) estén cerca de una recesión?
Conforme el mundo se integra económicamente (y eso seguirá a pesar de los fútiles intentos estertóreos de Trump y el Brexit) la lectura de las señales económicas se complejiza. ¿Quien nos dice si la inversión de las curvas de México y China no son un preludio de una inversión de los Estados Unidos? Qué tal si una recesión del cinturón manufacturero preludia una recesión más amplia de la economía de los Estados Unidos o más allá?.
En EEUU existe un indicador, el ISM, que busca adelantar el sentimiento en el sector manufacturero de ese país. Cuando ese indicador fue creado hace varias décadas (originalmente se llamaba el NAPM), servía como una señal del ciclo manufacturero con bastante precisión. Pero conforme la producción se dislocó hacia Asia y México fue más difícil precisar qué momento del proceso manufacturero se estaba midiendo con el ISM: ¿la proveeduría en el sureste asiático? ¿el ensamble en México? ¿el embalaje final en California?.
Si en un mundo económicamente integrado existe una sola curva de rendimiento que es la suma ponderada de todas las curvas de las naciones económicamente relevantes: ¿qué forma tendría esa curva si en China y México sus fragmentos se encuentran invertidos? ¿Sería esa inversión relevante para la economía de los Estados Unidos? Difícil saberlo en este momento pues la economía nunca había estado así de interconectada y las señales que envía a través de distintos medios nunca habían sido tan disímbolas, así que sólo nos queda hacernos estas preguntas.
Hay algo que si es claro: que las condiciones financieras de China se han deteriorado, como lo ha reflejado la reciente degradación de su calificación fiscal por parte de Moody’s. Esto significa que el riesgo de una inflexión en la economía proveniente de una reversión del ciclo del crédito en ese país podría tener consecuencias importantes. ¿Similares en profundidad y extensión a las que sufrimos en el 2008-2009? Este mes, en que se cumplen justo diez años que los primeros síntomas de lo que fue después un colapso financiero global, empezaban a aparecer con el cierre de un par de fondos del distinto Bear Stearns, vale la pena tenerlo en mente.

domingo, 18 de junio de 2017

¿El Fin De La Era Del Supermercado (Y De Los Bancos, Y…)?

El negocio de la esquina fue tradicionalmente el abarrote. Nuestro primer contacto con el mundo de los negocios fue siempre la tiendita de la cuadra. La concentración hizo que ese modelo fuera inviable y dejara el lugar al colosal supermercado en donde la variedad es mucho mayor que en el abarrote. Pero incluso el mayor hipermercado tiene ausencias: hay muchas cosas que no encontramos, y el advenimiento de internet , en particular de Amazon, ha sido un sismo que transformará la forma en que los consumidores compramos.
La semana pasada fue testigo de un hecho que cambiará la forma en que nos abastecemos: Amazon el gigante minorista de internet, compró a la cadena de abarrotes Whole Foods, una minorista de alta gama de los Estados Unidos, concretando los pronósticos de algunos que vaticinan que, una a una, las industrias tradicionales serán absorbidas por los colosos del internet.
El monopolio de la tecnología y de su aplicación, resultante de la innovación tecnológica, proporciona a los mamuts de la internet una posición de mercado privilegiada desde donde extraen rentas extraordinarias, reflejadas en un flujo de caja descomunal, desconocido hasta hoy para la historia económica. Los números son descomunales: Apple tiene en sus cofres la friolera de USD$257 mil millones, seguido de Microsoft con USD$126 mil millones, y Google con USD$92 mil millones. Amazon tenía en su cuenta de cheques USD$26 mil millones.
Para darnos una idea de la disparidad entre los nuevas compañías tecnológicas y las empresas tradicionales, el coloso WalMart tiene en caja “apenas” USD$6.9 mil millones. Nuestro Banco de México, uno de los bancos centrales más sólidos del mundo, cuenta con USD$175 mil millones de dólares en sus reservas internacionales. Es decir: Apple solita tiene en sus cuentas tanto dinero como todo un país.
Esa enorme caja con la que cuentan las grandes empresas tecnológicas, resultante de la explotación de la renta que significan sus patentes, su posición de líderes innovadores, tiene un potencial disruptivo tremendo, y muchos vaticinan que dichas compañías se irán apoderando, una por una, de las viejas industrias: Amazon comprando cadenas de supermercados y periódicos; Apple ¿comprando bancos o telefónicas, o incluso una automotriz para desarrollar su auto sin conductor?; ¿Facebook comprando bancos, televisoras o compañías de tarjetas de crédito? ¿Google comprando cableras o a Netflix?
El ciclo tradicional de concentración de capital ha ascendido a un nivel insospechado, en donde gigantes que hasta hace un par de décadas eran los peces grandes ahora podrían ser engullidos por jugadores que hace treinta años era tan solo unas empresitas saliendo de los garages de Sillicon Valley. Monstruos como General Electric, US Steel, General Motors o Ford, o incluso la mayor compañía del mundo por sus ventas: WalMart, podrían ser presa fácil de los descomunales empresas tecnológicas, cambiando para siempre nuestra percepción de la economía.
La adquisición de Whole Foods por parte de Amazon, de ser aprobada por los reguladores, podría cambiar radicalmente el negocio del abarrote, el cual habría pasado de la tiendita de la esquina, al hipermercado, a tu habitación desde donde tú ordenarías cualquier cosas que necesites en el mundo y sería transportada por una legión de drones y robots hasta tu casa o tienda más cercana.
Los colosos de la internet se están apoderando de las industrias tradicionales. Al desubicarse la producción del consumo hace ya varios siglos el potencial para que lo que ocurre hoy se materializara estaba allí: podremos consumir en nuestro hogar cualquier cosa que se produzca en el mundo, producido y surtido por una red compleja de autómatas al servicio de esas grandes corporaciones. La fruición con la que Amazon se engulle a Whole Foods será seguro el inicio de una serie de adquisiciones en donde las nuevas empresas se traguen a sus rivales de la vieja economía.
Por ejemplo: Facebook podría convertirse en los próximos pocos años en el banco más grande del mundo. Un banco es una empresa que intermedia a aquellos que ahorran con los que necesitan invertir. Pero como ahorradores e inversionistas no se conocen, el banco es el puente que los une. Pero Facebook es una plataforma en donde miles de millones que no se conocen pueden contactarse, haciendo inútil la existencia de los bancos.

El futuro está llegando muy rápido, y en algunas industrias ya lo dejamos atrás y estamos viendo cosas que no imaginábamos. La concentración del capital: dinero, activos y conocimiento, se está acelerando brutalmente debido a las montañas de efectivos con que cuentan las empresas de internet, y eso cambiará para siempre el mundo que conocemos.

domingo, 11 de junio de 2017

Poemas Para Beber En El Starbucks: La Perfección De La Derrota II: Asturias

La poesía y la música nacieron juntas sin duda. Quizá en algún momento del medioevo en Europa y desconozco cuando en otras tradiciones, el texto se separó de la música y comenzaron rutas diferentes. La poesía, puro texto, parece tener poco en común con la música. Es por eso que la slam poetry, el rap y el hip hop son tan emocionantes: poesía y música convergen de nuevo produciendo algo nuevo.

Pero en la España del ocaso del franquismo y del inicio de la democracia, un puñado de jóvenes maravillosos, encabezados por el catalán Joan Manuel Serrat, voltearon a su tradición poética y la convirtieron en lo que siempre fue: canciones, produciendo grandes éxitos populares a partir de poemas sencillos pero poderosos. Las versiones de Serrat de los poemas de Machado forman parte ya de la cultura popular de quienes hablamos castellano.

Pero en mi opinión la más poderosa canción hecha a partir de un poema que tenemos en castellano es "Asturias".

Victor Manuel formaba parte de esos jóvenes españoles que se abrían al mundo luego de la larga noche franquista, y en una gira por México un grupo de paisanos suyos (asturianos) le entregan un poema escrito por un poeta andaluz que había muerto hace poco en México, desterrado por la garra de Franco como miles de republicanos españoles que aquí llegaron.

El poema era "Asturias", el poeta Pedro Garfias. Victor Manuel refiere que lee el poema y que esa misma noche, sin dormir, logra la canción que da vida al poema del andaluz.

El poema y la canción son conmovedores porque el tema es la derrota. Victor Manuel cuenta en sus conciertos la historia: Franco ha conquistado casi todo el país, pero una franja le resiste: Asturias. Pedro Garfias está tratando de sobrevivir en Andalucía (yo soy un hombre del sur/polvo sol, fatiga y hambre/hambre de pan y horizontes), viendo como huir de la dictadura, y escribe en ascuas el asedio último contra la República.

"Prepara tú salto último/lívida muerte cobarde/prepara tu último salto/ que Asturias, está aguardándote/Sola en mitad de la Tierra/Hija de mi misma madre".

Asturias cae, la República Española sucumbe, miles de republicanos emigran a México, entre ellos Pedro Garfias, quien trae consigo su poema y tras implantarse en el país, muere en Monterrey en 1967.

La versión de "Asturias" que está en youtube es impresionante. Parece estar filmada en Asturias por supuesto y muestra la fuerza de esa canción en su hábitat natural. Parece ser que es un himno no oficial de Asturias, y se nota: hay símbolos en ese concierto que sólo ellos pueden descifrar.

Pero lo que queda al fin es un poema tremendo: un canto a la derrota que redime y que muestra el enorme poder de las palabras.



sábado, 3 de junio de 2017

Cuidado: ¡Curvas Peligrosas!

A los economistas nos fascinan las curvas: las curvas de la gringa, de las europeas, de la china, de la mexicana. El problema es que en fechas recientas esas curvas están muy planas. Nos referimos por supuesto a las curvas del mercado de bonos de cada una de esas economías, las cuales suelen ser, misteriosamente, impecables predictores de la dirección del ciclo económico. Hay una curva, la china, que podría estar enviando una señal preocupante respecto de lo que podría ocurrir en los próximos doce meses. Veamos.
La curva de rendimiento se refiere al dibujo que se forma al graficar al plazo de los distintos bonos gubernamentales contra el rendimiento que ofrecen al inversionista. En condiciones normales la curva tiene una inclinación positiva: entre mayor sea el plazo del bono, mayor debe ser el rendimiento que ofrezcan. Es lo normal, entre mayor es el plazo mayor es el riesgo que la inflación destruya nuestros ahorros a lo largo de los años, y por ello demandamos mayor rendimiento.

Por eso, cuando una curva se invierte los economistas se preocupan. Eso quiere decir que los inversionistas están dispuestos a aceptar un rendimiento menor a mayor plazo. Eso solamente ocurre si pensamos que las tasas hoy están muy altas y que en el futuro van a bajar debido a que los bancos centrales recortarán sus tasas de interés en los próximos meses. Y los bancos centrales suelen recortar sus tasas cuando las economías se acercan o están en recesión.
De forma misteriosa, las curvas de rendimiento se invierten con anticipación a una recesión. La exactitud de dicho indicador es asombrosa. En los Estados Unidos siempre que la curva de rendimiento se ha invertido una recesión económica ha sobrevenido unos meses después. Y al revés. Siempre que ha habido una recesión económica, dicho ciclo fue precedido por una inversión de la curva.
La razón detrás de ese poder predictivo de la curva de rendimiento es desconocida, pero es estadísticamente irrefutable, por eso los economistas y los mercados viven siempre alerta para ver señales que precedan una inflexión en el ciclo económico.
Y en las últimas semanas una señal que debemos de vigilar para ver si es un síntoma, o es algo pasajero, ha brotado en los mercados: un tramo de la curva china de plazos se ha invertido. El rendimiento de los bonos chinos a siete años es de 3.695%, mientras que el bono a diez años es de 3.65%. Otro tramo se invierte también: el bono a tres años rinde 3.609%, mientras el bono de cinco años rinde 3.599%.
Dos tramos de la curva de plazos china están invertidas. ¿Es esto una señal que una recesión se aproxima en el país de en medio? Es difícil saberlo en este momento, sobre todo porque el indicador fundamental de la curva: la diferencia entre el rendimiento de dos años y el de diez sigue siendo positivo. Pero la inversión en algunos tramos de la curva china se ha acompañado de otros eventos peculiares.
Si una curva tiene pendiente positiva, para invertirse primero es necesario que se aplane. Y eso es lo que le ha venido ocurriendo a algunas curvas recientemente: por ejemplo a la de Estados Unidos y a la de México. Si comparamos la pendiente de las curvas de estos dos países hoy con la pendiente de hace seis meses ambas curvas de han aplanado, y una curva plana puede  o no ser un síntoma de una posible recesión. En México de hecho la curva está invertida entre el plazo de un año y los diez.
En todo caso los datos más recientes de los vecinos, las cifras de empleo de mayo, los cuales fueron peor a lo esperado sugieren que el empuje de la economía ha disminuido su fuelle. ¿Esta disminución es un preludio de una recesión? ¿El colapso de las expectativas de los agentes respecto de la habilidad de Trump de producir mayor crecimiento se ha traducido en un menor dinamismo?
De ser el caso. De existir un riesgo eminente de desaceleración o recesión, no parece ser notado por las bolsas de valores: el Nasdaq y el S&P 500 se han anotado nuevos máximos históricos a últimas fechas y los precios de las acciones líderes siguen montando con alegría.
Pero hay otro dato que debemos considerar: esta expansión económica ya superó en duración al promedio histórico. La expansión promedio en los Estados Unidos suele durar poco más de siete años y este ciclo ascendente ya superó los ocho años consecutivos. Este mero hecho significa que una recesión hoy es más probable que ayer, así que la desperdigada evidencia de que la economía está perdiendo dinamismo y de que una economía tan importante como la china esté enviando algunas señales financieras de recesión deben de monitorearse con seriedad. 

domingo, 28 de mayo de 2017

El Crítico Gigante Y La Euforia De Wall Street

Si usted es dueño de un restaurante sabe que la ración por comida de una persona promedio, dada la estatura promedio de los comensales, es de poco menos de trescientos gramos. De repente a su restaurante llegará un cliente de casi dos metros de altura, que requerirá una ración más copiosa que la normal. Pero su aparición será tan rara que usted preparará raciones promedio y ya verá que hace cuando se le aparezca un gigante en la puerta. Pero si a su restaurante le piden hacer de comer para un equipo de basketball, entonces mal haría en preparar raciones promedio.
Más o menos así se analizan los mercados financieros. La teoría predominante de las finanzas sostiene que los mercados evolucionan de manera impredecible, pero suave. Que si bien el derrotero de los mercados es incierto, tal incertidumbre es parsimoniosa, y puede manejarse como un restaurante común: ignorando los eventos extraordinarios suponiendo que son tan improbables que no vale la pena preocuparse por ellos.
Pero supongamos que por alguna razón los críticos de comida del país sean escogidos de entre los mexicanos con altura mayor a los dos metros. Eso quiere decir que en caso de aparecerse un cliente muy alto en su puerta, la probabilidad de que sea un crítico de comida es muy alta. Si el crítico gigante entra en su restaurante y usted le sirve una porción promedio de alimento, el crítico quedará hambriento y escribirá una reseña devastadora en los medios que hará que ni las moscas se vuelvan a parar en su restaurante y por lo tanto su negocio irá a la quiebra. Pero si usted por suerte tenía una ración apropiada lista para el gigante, recibirá una reseña favorable y sus ingresos prosperarán ante el alud de clientes atraídos por las palabras del crítico.
La solución parece fácil: usted averigua que la ración promedio de una persona de dos metros es de cuatrocientos gramos, por tanto de aquí en adelante usted comprará los insumos necesarios para preparar raciones de ese peso en su restaurante. Los comensales promedio recibirán una ración mayor a la que digieren y dejarán sobras en el plato que a su restaurante le costarán tanto por cada servicio que en un par de meses su establecimiento estará fuera de circulación. El costo de prepararle a todos comida como si fueran un gigante de dos metros es impermisible para las finanzas de su negocio.
Los mercados financieros: Wall Street, los mercados de divisas, los de materias primas, los de derivados, parecen operar de una manera similar.
Es decir: los eventos extremos (una caída o alza extrema en los precios) son inusuales, pero cuando ocurren, su efecto puede ser desproporcionado sobre la rentabilidad de la estrategia de los inversionistas. Para bien o para mal. Debemos estar entonces preparados para esos eventos extremos que se convierten en una oportunidad o un riesgo únicos. El problema es que estar preparados en todo momento es imposiblemente costoso.
Quizá lo adecuado será entonces preparar algunas raciones de cuatrocientos gramos (no todas) y tenerlas listas, después de todo los gigantes de dos metros no son tan usuales. La pregunta entonces es: ¿cuántas raciones gigantes debemos preparar? ¿qué tan comunes son los gigantes de dos metros? En el caso de las personas de dos metros o más no es difícil saber cuántos ni quienes son. Existen formas de saberlo. En el caso de los mercados financieros tenemos un problema: esos eventos extremos ocurrirán en el futuro, y como lo saben los físicos: el futuro es incognoscible.
La semana pasada, contra todo pronóstico, y a pesar de los escándalos políticos de Trump, el Brexit y las elecciones en Gran Bretaña, el distanciamiento entre los Estados Unidos y Europa en muchos aspectos críticos, y la degradación crediticia por parte de Moody’s a China, los mercados en Wall Street siguieron subiendo e imponiendo nuevos récords históricos en sus cotizaciones. Nada parece detener al optimismo de los mercados Cada mala noticia les da alas para subir más alto, cada escándalo de Trump los anima a subir un peldaño nuevo.

Hay algunas señales débiles en los mercados de opciones y futuros que sugieren que muchos inversionistas están cubriéndose ante una posible contracción aguda de los mercados. La liebre está por saltar parecen decir, pero quién sabe dónde. ¿Debemos de prepararnos? Hay que estarlo siempre, de alguna forma, porque lo que los mercados han mostrado en las últimas tres décadas es que los eventos extremos son mucho más comunes de lo que los modelos financieros predicen, y que después de un largo período de calma no es raro que sobrevenga un temporal.