sábado, 13 de abril de 2019

¿Cuándo Veremos El Regreso De Banamex?

La historia financiera del mundo está llena de historias de grandes bancos que han visto sus épocas de gloria pasar y que hoy son reliquias, anécdotas, o pálida sombra de lo que fueron. Los Rotschild, judíos europeos que fueron en su época los banqueros más poderosos del mundo, son ahora marginales; Barings, que era el banco de la reina de Inglaterra, quebró en una sola apuesta por uno de sus traders; Merrill Lynch, la casa de bolsa que fue el símbolo de Wall Street, hoy es tan solo una marca. ¿Podría pasar algo similar con el Banco Nacional de México?
De origen francés, Banamex fue el primer gran banco privado de la historia de México, y fungió como emisor y custodio del gobierno y llegó a ser su representante como colocador de bonos en el extranjero y su negociador en refinanciamientos de la deuda externa nacional. Hoy batalla para no caer al cuarto lugar de la tabla de los 51 bancos que funcionan en el mercado local, y de acuerdo con los datos de la CNBV de febrero la diferencia en activos entre Banamex (el tercero) y Banorte (el cuarto lugar) es de tan solo 43 centésimas de punto. Banamex está a punto de ser un jugador de media tabla, luego de ser tan importante para México como el Banxico.
La banca mexicana logró sobrevivir la terrible crisis de 1982, estatizada y luego devuelta al sector privado, pero los grandes nombres de la banca nacional permanecieron. La banca mexicana sin embargo no logró sobrevivir la hecatombe de 1994-1995 y luego de una década de agonía, acabó en manos de extranjeros, quienes ahora (en pleno auge nacionalista de sus clientes) quieren de plano eliminar todo vestigio de los nombres mexicanos: BBVA quiere borrar el nombre de Bancomer; Citi el de Banamex; tal y como Santander se deshizo del nombre más antiguo de la banca mexicana: Serfín; y Scotiabank borró Comermex.
Pero en el caso de Banamex no es un caso de nombre nada más. Banamex fue desde sus inicios el banco más poderoso del país, fue incluso y hasta la creación del Banco de México, el banco central del país. Incluso cuando en los noventa Bancomer (antes de BBVA), lo superó en activos y depósitos, Banamex siguió siendo el más rentable y potente del sistema bancario nacional. Pero desde la crisis de 2008-2009, primero por la hecatombe de su propietario, Citigroup, y luego por problemas internos, notablemente el escándalo de Oceonografía, Banamex no ha dejado de perder posiciones en la tabla de la banca mexicana.
Hasta hace una década el problema de Banamex era Bancomer, la conjunción de dos filosofías minoristas: la de BBVA de España y la historia de absorción de bancos locales de Bancomer, en un solo rival, acabaron por rebasar el estilo aristocrático, de banca de inversión, de Banamex. Pero actualmente su problema son ya Santander y Banorte. Banamex está en peligro de convertirse el cuarto banco del sistema, él, que durante más de un siglo fue el gran referente y estandarte internacional de la banca mexicana.
El dueño de Banamex, Citigroup, pasó ya por una historia similar. Y de manera muy violenta: luego de ser el mayor banco del mundo hasta 2007, estuvo a punto de desaparecer durante la hecatombe financiera de 2008-2009, al punto en que el gobierno de Estados Unidos se convirtió en su principal accionista. En medio de ese desastre una parte dentro de Citigroup brillaba: Banamex, cuyo negocio y rentabilidad ayudó de manera inapreciable a que, no sin penurias y descalabros, Citigroup se recuperara, y ahora sea al menos el cuarto mayor banco de los Estados Unidos (tras ser el mayor del planeta).
Pero de unos años para acá Banamex ha pasado de ser la joya a ser el tullido del sistema bancario nacional, y no es ya la estrella rutilante dentro de la mezcla de Citigroup. México necesita bancos dinámicos, mexicanos o de extranjeros. Sería lindo ver de nuevo que el arrojo fuera lo que impulse al Banco Nacional de México.

domingo, 7 de abril de 2019

Los Robots Ya Están Aquí: ¿Qué Podemos/Debemos Hacer?

El desarrollo tecnológico va mucho más rápido que los mercados, y de por si los mercados van muchos más rápido que los gobiernos, así que cuando los gobiernos se tienen que enfrentar a los desafíos planteados por el desarrollo tecnológico muchas veces es ya muy tarde. El ejemplo de Uber es muy claro, los gobiernos siguen sin poder articular una respuesta clara frente a las protesta de los taxistas. Pero lo peor no es eso, lo peor es que el auto no tripulado está a la vuelta de la esquina, y desplazará a los choferes de Uber.
Google, Apple, Amazon y los gigantes tecnológicos chinos como Tencent y Alí Baba están enfrascados en una carrera de autos peculiar: la de producir un auto no tripulado que sea capaz de llevar pasajeros y mercancías por el mundo de manera más segura, más rápida y más limpia que los autos tripulados. Cuando esto ocurra, y ocurrirá mucho más rápido de lo que pensamos, los gobiernos del mundo tendrán una seria de problemas que resolver.
El primero como dijimos en el primer párrafo, es atender el impacto social que el auto no tripulado tendrá: los taxistas tradicionales que están siendo desplazados por los choferes de Uber tendrán compañía en la fila de trabajadores cuyas habilidades no son ya necesarias: los mismo choferes de Uber que los desplazaron, serán desplazados a su vez por la inteligencia artificial detrás del auto no tripulado. Eso ocurrirá pronto y no habrá forma de detenerlo: la rentabilidad de un auto no tripulado será tan superior a la movilidad tripulada, que los incentivos para que empresas y familias lo adopten lo hará imparable.
Pero ese será el primer reto. El segundo será un tema de seguridad. Hoy existen ya bólidos no tripulados: se llaman misiles, armas inteligentes. Un auto no tripulado puede ser fácilmente programado por un terrorista y ser lanzado contra un objetivo estratégico. No es difícil imaginar un ejército de autos no tripulados siendo lanzados contra el Congreso de Estados Unidos por ejemplo. ¿Cómo evitarlo? ¿Cómo regular ese robot que nos transportará, a pasajeros y mercancías, de manera eficiente por el mundo, para que no se convierta en un arma al alcance de cualquier terrorista?
La llamada inteligencia artificial está ya aquí, y la masificación de sus aplicaciones no es cuestión de décadas, sino de años, o de meses. En muy poco tiempo veremos a robots ejecutando tareas que hoy son propias de personas. No únicamente en la manufactura o en actividades productivas. Ya hoy los “bots” envían tweets y manipulan las redes sociales, pronto tendremos a robots escribiendo demandas judiciales o escribiendo columnas en Excelsior mejor que nosotros mismos.
Piensen en bitcoin y las criptomonedas, las cuales son un intento, completamente factible, de automatizar la oferta monetaria de una economía. Incluso el Banco de México podría ser remplazado por un robot si así lo decidiéramos. La tecnología para hacerlo ya está disponible y funciona.
Y es justamente el Banco de México uno de los pocos actores que en México están discutiendo los probables impactos generales y específicos de la automatización masiva sobre la economía y la sociedad. En un reporte publicado en diciembre de 2018 (“La automatización en México desde una perspectiva regional”), el Banxico analiza el probable impacto de la masificación de la automatización sobre el empleo en México. El reporte incluye un mapa que muestra los estados del país en donde dicho efecto será más intenso sobre el empleo, y los estados más impactados coinciden, no debería de sorprendernos, con las entidades más pobres del país.
Durante décadas hemos estado tratando de diseñar estrategias de empleo para las regiones más pobres de México, pero el mundo está a punto de cambiar de tal forma, que las recetas deben de adecuarse, el mapa del Banxico es muy claro al respecto.

domingo, 31 de marzo de 2019

¿Quién Tiene La Razón? ¿Los Bonos O Las Acciones?

Los mercados de bonos del mundo, incluyendo los de México y los de Estados Unidos, se están comportando como si una recesión económica estuviera cerca: la tasa más importante del mercado, la del bono de 10 años de Estados Unidos, ha venido cayendo y está cotizando en su nivel más bajo en 15 meses (cuando la tasa estaba subiendo). En muchos mercados de Europa las tasas negativas han regresado, y en Oceanía estamos viendo tasas mínimas históricas. ¿Tiene razón el mercado y debemos prepararnos para una recesión?
El mercado es el promedio de las opiniones de quienes compran y quienes venden. Por cada vendedor de un bono que quiere liquidez porque piensa que viene una recesión, hay un comprador que ve una buena oportunidad en ese nivel de tasas. El promedio de esas opiniones es lo que vemos cuando decimos que “el mercado está apostando por una expansión (o por una recesión)”. Pero los mercados pueden equivocarse, y lo hacen con bastante frecuencia de hecho.
En el año 2000, en el año 2007, los mercados accionarios pasaron en muy poco tiempo de apostar por un mundo perfecto y esplendoroso, a un escenario catastrófico. No vayamos muy lejos, hasta noviembre pasado el mercado estaba apostando por al menos dos alzas adicionales para las tasas de interés de corto plazo en Estados Unidos y en el mundo y hoy, apenas tres meses después, la apuesta es la contraria y algunos segmentos del mercado avizoran ya dos recortes de tasas en los próximos meses.
Ante tal esquizofrenia: ¿cómo tomarse en serio al actual mercado de bonos, que parece estar proyectando una recesión mas o menos extendida de la economía global?
La respuesta es: dependerá de los datos que veamos, y el más importante de ellos será la cifra de empleo del mes de marzo en los Estados Unidos.
Este próximo viernes la oficina de estadísticas laborales (la BLS) de los Estados Unidos, publicará los datos de empleo de este mes. El dato es extremadamente importante por su calidad, por su oportunidad, y en esta ocasión, por su relevancia. El dato del mes pasado fue muy malo, mostrando 80 mil nuevas nóminas no agrícolas, en comparación con las 180 mil que esperaba el consenso del mercado. 
Cuando salió el dato el mercado tomó una decisión curiosa: ignorarlo. Buscó todas las explicaciones posibles para convencerse de que el dato era una anomalía, causada por factores técnicos, y que el siguiente dato (el de este viernes) mostraría al mercado laboral estadounidense recuperando su pujante dinamismo. Las bolsas se tranquilizaron con ese argumento y volvieron a trepar y subir.
Pero si bien las bolsas ignoraron el mal dato de empleo de febrero, los mercados de bonos comenzaron gradualmente a bajar las tasas y a reflejar un pesimismo que contrasta con el optimismo renovado del mercado de acciones
Por eso el dato de este viernes es tan importante. Las cifras en Europa (en Alemania sobre todo) han sido preocupantes, y aunque en China el viernes las cifras de manufacturas fueron alentadoras, el promedio de los datos han sido sesgados a la baja. Si los datos de empleo del viernes son al menos tan malos como los de febrero, podemos decir que el mercado de bonos está en lo correcto, y las bolsas están equivocándose. Si las cifras regresan a una tendencia de 180 mil empleos o más, entonces validarán el optimismo del mercado accionario y los mercados de bonos se darán la vuelta y veremos tasas al alza.
La historia sin embargo muestra algo: el mercado de bonos es mejor predictor que el de acciones. Como el potencial de alza de un bono es teóricamente limitado, los inversionistas en bonos son más cautos y serenos. Como una acción su límite teórico es el cielo, es fácil ser optimista en acciones. Esperemos y veamos.

sábado, 23 de marzo de 2019

Alerta Banxico: La Luz Roja De La Curva Se Encendió

La pendiente de la curva de plazos solía ser uno de los rincones más esotéricos de la profesión económica. Entre los economistas incluso, pocos la conocían. Hasta que en los finales de los años ochenta y la década siguiente, la academia comenzó a darse cuenta de varias propiedades de la curva. Una de ellas es desconcertante: cuando se invierte, sobreviene una recesión. Y el viernes pasado la curva se invirtió en Estados Unidos por primera vez desde 2007.
La otrora misteriosa pendiente de la curva se ha convertido estos días en un reality show. En los canales financieros y en los medios financieros el viernes todo el mundo estuvo pegado al monitor hasta que ocurrió. Por primera vez desde que en 2007 la curva predijo la espantosa crisis de 2008-2009, su pendiente se invirtió: el bono de dos años paga una tasa mayor que el bono de 10 años.
Hace unas décadas nadie conocía esa correlación, y fue solo hasta que el profesor Campbell R Harvey defendió su tesis en la Universidad de Chicago en 1986, en donde establecía esa peculiar y poderosa cualidad de la pendiente de la curva de plazos de los Estados Unidos, que poco a poco, los economistas académicos, los especuladores e inversionistas después, seguidos por los medios especializados, y al día de hoy incluso los políticos y legos, gradualmente fueron conscientes de dicha magia. 
Quizá este lunes la curva se enderece y la ominosa señal desaparezca. Lo que la estadística muestra es lo siguiente: que si la curva permanece invertida un promedio de 10-20 días, entonces, en los próximos 12 o 18 meses, sobreviene una recesión económica en los Estados Unidos (con lo que eso nos significa, a nosotros y a todos).
Hay muchas razones que pueden explicar esa habilidad mágica de la pendiente de la curva de plazos: Harvey suele decir que cuando los inversionistas pronostican una recesión buscan invertir en el activo más rentable ajustado por riesgo, del mercado: el bono de 10 años. Esa demanda extra sube el precio de dicho bono y aumenta su precio, reduciendo su tasa lo que conlleva a la inversión de la curva.
Al invertirse la curva los bancos dejan de prestar a las empresas y familias. Como el negocio del banco es financiarse ellos a corto plazo a tasas bajas y prestar a largo plazo a tasa más alta, al invertirse la curva el negocio bancario desaparece y el crédito se seca, enviando a la economía a la recesión.
En 1986, y hasta mediados de los noventa, la Fed y los bancos centrales no conocían, y/o no ponían atención a la curva y su pendiente. Hoy, la Fed, los mercados, los inversionistas, los mercados, esta columna y sus veinte (perdón Catón) lectores, conocemos y vemos cada movimiento de la curva como si se tratara de reality show de las Kardashian.
La pregunta aquí es: dado que la Fed y todos, ya sabemos qué va a pasar cuando la curva se invierte, ¿podemos hacer algo al respecto y evitar que pase? Dado que la curva se invirtió, podemos hacer algo para que la tasa del bono de 10 años suba y la de 2 años baje y así revertir la inversión de la pendiente? ¿o la inversión de la curva es como recibir la noticia de un cáncer fulminante: no hay nada que hacer mas que esperar resignados el desenlace?
Personalmente el modelo de Harvey siempre me ha fascinado. Es lo más parecido a la mano invisible de Adam Smith en acción: nadie mueve a esa curva y su pendiente. Nadie dirige su inversión y sin embargo, cada vez que se invierte anticipa una recesión, y cada recesión fue precedida por una inversión: de veras que dan ñáñaras.

domingo, 17 de marzo de 2019

Aeroméxico, La Apuesta De Pascal Y El 737-Max

Blaise Pascal razonaba que si un evento tenía una probabilidad de ocurrencia muy baja, pero la pérdida era infinita, había entonces que evitarlo. Si la ganancia era infinita, habría que apostar por ello. Aeroméxico no fue la aerolínea que más pronto reaccionó, pero lo hizo a tiempo: tras el accidente del 737 Max en Etiopía, el segundo de ese avión en cinco meses, era innecesario correr el riesgo de exponer vidas y equipos incluso si, como Boeing afirmaba al inicio, el avión era seguro.
En el debate sobre la seguridad del 737-Max se ha involucrado, casi literalmente, todo el mundo, incluido el presidente Trump, quien en sendos tweets, inclinó la balanza para que el organismo de regulación aérea de los Estados Unidos, la FAA, a regañadientes se comiera sus palabras y ordenara atracar a toda la flota de 737-Max en Estados Unidos, luego de que casi todos los otros países lo habían hecho.
El segundo tweet de Trump fue peculiar, y hacía referencia a la cada vez mayor complejidad de los aviones para volarlos. Este punto es esencial en el debate sobre el accidente de Etiopía, el desarrollo de corto plazo de la aviación, y la economía de la aviación, la cual es crecientemente importante para la economía global.
El principal sospechoso detrás de los dos accidentes del 737-Max es un software de inteligencia artificial que reacciona a cierta trayectoria del avión bajando la nariz de manera consistente tratando de evitar que el avión se atasque. El software se diseñó para evitar un error poco común pero que ha sido fatal en ocasiones, como el caso del vuelo Air France 447 de Sao Paulo a París, en el cual el avión se atascó y no puede ser elevado.
Un desarrollo para evitar tal atasque es entonces el principal sospechoso detrás de los dos accidentes recientes. En el caso del primer accidente, el de Lion Air en Indonesia, la causalidad ha sido establecida y Boeing se ha comprometido a proveer una solución en dos semanas. Tras el accidente en Indonesia se dijo que la solución era sencilla: que en caso de que el corrector de atasque se activara, tomando el control del avión, desactivarlo era suficiente, lo que tranquilizó a pilotos y aerolíneas por cinco semanas, hasta que sobrevino la tragedia de Ethiopian Air.
¿Cómo un artilugio para incrementar la seguridad aérea acaba causando el accidente? Trump razonó que la cada vez mayor complejidad tecnológica de los aviones es el problema. No es correcto. Dicho incremento en complejidad debe de acompañarse de una mayor facilidad para pilotear, incluso en situaciones de emergencia. Como nuestros mejores smartphones (no todos), los cuales cada vez hacen más cosas y son cada vez más sencillos de operar.
La pregunta es si tal cosa es posible: si podemos tener aviones y máquinas cada vez más complejas y cada vez más sencillas de manejar, o si tendremos que depender de la inteligencia artificial para manejarlas( ¿Y que tal si, como algunos autores de ficción temen en su paranoia, la inteligencia artificial se vuelve contra nosotros?).
Los efectos económicos de los accidentes han sido inmediatos: la acción de Boeing ha perdido casi doce por ciento desde el accidente, y la de su principal competidor, Airbus, ha subido cerca del cinco por ciento.  Pero más allá de los cambios en la capitalización de mercado de ambas, la economía de la cadena aeronáutica podría sufrir alteraciones importantes: la lista de espera de aviones como el 737 y el A320, los más demandados del mercado: mono pasillos y con capacidad de hasta 150 pasajeros, es muy larga, los dos mayores productores no se dan abasto para satisfacer la enorme demanda por parte de los nuevos usuarios que por millones al año se incorporan al mercado al crecer los niveles de vida de la población, sobre todo en Asia, y que usan la aviación como forma de desplazarse.
Si el defecto del 787-Max es más severo de lo que Boeing reconocía al inicio entonces veremos un cuello de botella en la producción de ese segmento del mercado, incentivando la llegada de otros jugadores como Comac de China e Irkut de Rusia, o Craic, el esfuerzo sino-ruso para romper el duopolio Boeing-Airbus.
La industria aeronáutica, como los cielos que surca, no tiene fronteras. Los Estados Unidos no pudieron impedir atracar en tierra el 787-Max luego de que los chinos, los europeos, el resto del Asia oriental, y México, ordenaran suspender las operaciones y los sobrevuelos del aparato en sus espacios aéreos y aeropuertos. La aeronáutica funciona sólo en una coordinación global, y es la industria más globalizada por excelencia, es la que surca al planeta y la hace una sola economía, un solo mundo en donde los criterios nacionales deben de adecuarse a las necesidades de la industria y no al revés, como Trump y la FAA se dieron cuenta.

domingo, 10 de marzo de 2019

Tres Tipos de Cuidado Vs El Banco de México

Una golondrina no hace verano: ¿Pero tres? Seguramente en el Banco de México y otros bancos centrales del mundo las señales surgidas las semana pasada están reforzando la hipótesis cada vez más extendida de que la larga expansión económica global, que ya alcanza una década, podría estar entrando en una pausa, o quizá hasta en una reversión. ¿Podrán los bancos centrales evitar lo que siempre acaba siendo inevitable: es decir, la siguiente recesión?
La primera señal de que la expansión económica estaba comprometida ocurrió el último trimestre del año pasado, especialmente en diciembre, cuando los mercados financieros cerraron en navidad muy cerca de la marca psicológica de veinte por ciento por debajo de su máximo (la marca del “bear market”), indicando que la expectativa de los inversionistas hacia el futuro próximo era de una recesión de las ganancias corporativas y por lo tanto quizá, de la economía en general.
La Fed respondió al brevísimo mercado bear como si ya estuviera en las puertas de la recesión: sugiriendo que estaría incluso dispuesto a bajar las tasas de interés de corto plazo de así requerirlo. El mercado respondió eufórico y recuperó casi todo el terreno perdido, pero la semana pasada los mercados se estancaron y hubo tres noticias que muestran que no es lo mismo sugerir que hacer: los mercados financieros pudieron haber revertido la caída, pero la economía no necesariamente.
La primera noticia fue la decisión del banco central europeo (BCE) de no nada más detener su ruta restrictiva iniciada hace cuatro años, sino de bascular al lado contrario: proveyendo más liquidez e incentivos para sus bancos y mercados con tal de enfrentar la evidencia creciente de que la economía europea está de nuevo enfilando al suelo. La segunda fue la decisión del gobierno chino de reducir los impuestos a sus exportadores para amortiguar el daño hecho por la guerra comercial de Trump y la sensible reducción en la demanda externa de sus exportaciones.
El tercer dato fue el desconcertante dato del viernes pasado que mostró que los empleos generados en el mes de febrero en la mayor economía del mundo fueron muchísimo menores a los proyectados, dejando a muchos perplejos y dudosos respecto de la aparente buena salud de la economía vecina.
En febrero la economía de EEUU creó 20 mil nuevos empleos no agrícolas, muy por debajo de los 180 mil que pronosticaba el mercado. Y aunque de inmediato los economistas de Wall Street salieron a explicar por qué la cifra pudo no haber sido tan mala (para eso les pagan sus empleadores), la verdad es que los datos de empleo del viernes son una pieza más en un rompecabezas que sugieren que la economía global está desacelerándose rápido y los riesgos de una recesión aumentando.
Hasta el momento los bancos centrales habían enfrentado la aislada evidencia de desaceleración con declaraciones, con palabras sugerentes, como una porrista animando al equipo a que tomara más riesgo y no detuvieran la flujo del crédito para evitar una mayor desaceleración. Pero las acciones tomadas la semana pasada por China y Europa muestran que ya están pasando de las palabras a los hechos, y que están correteando a la desaceleración en vez de adelantársele.
Las cifras más preocupantes por supuesto son las que vienen de los Estados Unidos, sobre todo porque presentaron una mezcla complicada: los empleos fueron menos de los esperados y las salarios crecieron al ritmo más rápido desde 2009. Es un solo dato, un solo mes, pero si por alguna razón esta conjunción de menor crecimiento con presiones de costos se convirtiera en una tendencia para los próximos meses, estaríamos en una coyuntura bien complicada: los bancos centrales tendrían que escoger entre cuidar el crecimiento o mantener a raya a la inflación.
Por el momento el escenario base es de una decisión lineal: hay que comenzar a relajar la política monetaria (de nuevo), ante la evidencia de debilidad económica, la inflación no será problema pues cederá ante la moderación de la demanda. Pero en algunos reductos de la economía hay presiones de costos, y si se extienden pondrán a los bancos centrales en un predicamento.

domingo, 3 de marzo de 2019

Poemas Para Beber En El Starbucks: Un Piropo Surrealista de Paul Éluard

En la dulce poesía de Paul Éluard no se adivinan las dos guerras mundiales que marcaron su vida; la cauda de enfermedades que lo aguijonearon siempre; la pasión y el abandono de Gala, quien lo dejó por Salvador Dalí; la resistencia a los nazis; su equivocada militancia en el partido comunista; su lucha en el frente armado.
Paul Éluard es el seudónimo de Eugène Émile Paul Grindel, para muchos, el mejor poeta del movimiento surrealista, y uno de las voces mas hermosas de la poesía.
Sus poemas son uno de los mejores ejemplos de cómo convertir una pasión en canto. Cómo al final de cuentas lo que queda son unas cuantas palabras, y cómo hacerlas decir algo que valga la pena.
Este poema es uno de los mas conocidos de Éluard, y al español se han vertido varias traducciones, entre ellas una, perfecta, de Octavio Paz.
Los dos primeros versos bastan para hacer un poema: la mujer y el agua se confunden, son lo mismo. Imágenes del subconsciente, sensualidad y elementos. El poema es un cortejo, un piropo difícil de igualar.
Paul Éluard era un poeta peculiar: era popular, leído por el público, y fue también un poeta leído y seguido por los poetas. Sus poemas son a la vez canciones ligeras, y complejas estructuras verbales.
Cómo esta maravilla.

Te yergues el agua se despliega
Te acuestas el agua se distiende

Eres el agua que regresa de sus abismos
Eres la tierra que echa raíz
y sobre la que todo queda

Haces burbujas de silencio en el desierto de los ruidos
Cantas himnos nocturnos sobre las cuerdas del arco iris
Estás por doquier, aboles todas las rutas

Sacrificas el tiempo
a la juventud eterna de la llama exacta
que vela la naturaleza al reproducirla

Das al mundo, mujer, un cuerpo siempre parecido
el tuyo

Eres la semejanza