domingo, 7 de julio de 2019

La Fed No Debería De Bajar Sus Tasas. No

Los datos mensuales de empleo que publica la oficina de estadísticas laborales de los EEUU (la BLS), son los números más esperados por los mercados porque proveen información amplia y la más oportuna sobre la salud de la economía estadounidense. Los datos de empleo de mayo habían sido bastante débiles, provocando que las apuestas se inclinaran hacia una disminución de tasas de interés por parte de la Fed que reaccionaría a síntomas de debilidad. Pero las cifras de junio fueron todo lo contrario.
Pocas veces en el pasado reciente vi este zigzag entre datos muy sólidos un mes y muy débiles el siguiente, oscilando entre expansión y estancamiento de un corte de datos a otro. Las cifras de empleo suelen ser consistentes con una tendencia: si la economía se está expandiendo suelen ser consistentemente sólidos; si la economía está en recesión las cifras son regularmente débiles. Lo que ha pasado en el último semestre es inusual. Raro.
Las implicaciones de lo anterior son importantes, pues ni la Fed tiene evidencia suficiente para recortar sus tasas de interés; ni Wall Street tiene el empuje como para depender de dicho recorte de tasas para seguir marcando nuevos máximos.
El peso mexicano y las monedas emergentes, que habían tenido una semana de alzas debido al consenso respecto de una inminente baja de tasas, cayeron fuerte al inicio de la sesión del viernes pero luego recuperaron su nivel.
En medio de esta confusión de datos existe una sola persona que sabe qué es lo que quiere hacer: Donald Trump. Y su receta, recortar tasas de interés, sería dañina.
A la Fed de los Estados Unidos le costó muchísimo trabajo dejar el piso de tasas, luego de pasar más de cinco años aplanadas en cero por ciento. Una tasa de cero por ciento significa que la eficiencia del capital es tan baja que el banco central necesita regalar el dinero para que la economía despegue. Tasas extremadamente bajas son síntoma de una economía enferma, no de una economía vigorosa. 
Trump, que cree que porque George Washington es el nombre de un aeropuerto que él conoce, entonces tuvo que haber tomado los aeropuertos de los ingleses en la Guerra de Independencia, más de 170 año antes de que el primer avión existiera, no es posible que tenga la capacidad intelectual para darse cuenta que lo que pide: recortar tasas de interés, podría provocar algo contrario a lo que quiere.
Si las tasas bajaron hasta cero por ciento hace una década es porque la economía estaba, literalmente, haciéndose pedazos. Afortunadamente no es el caso ahorita, y las tasas, de bajar en este momento, con la economía prolongando aún una histórica expansión, quizá provocaría mayores daños que beneficios.
Las tasas de interés son una especia de máquina del tiempo. Nos hacen dialogar con nosotros mismos en el futuro. Si bien tasas de interés bajas son buenas para nosotros hoy pues nos ayudan abaratando el costo de consumir e invertir, las tasas bajas son el enemigo de nosotros mismos en el futuro. Nuestro yo de 70 años lo que necesita son tasas de interés mayores para que sus ahorros para el retiro rindan lo suficiente.
Hay otra enfermedad asociado a niveles extremadamente bajos de tasas de interés: la llamada trampa de liquidez por ejemplo, que reduce incentivos para que los bancos inyecten en la economía la liquidez que reciben del banco central, es la más importante de ellas, y que le costó mucho a la Fed romperla luego de más de un lustro de tasas en cero.
Pero la más importante ventaja de tener tasas de interés real positivas es que la Fed tiene margen de acción para actuar en caso que la economía entre en recesión. Si la Fed le hace caso a Trump y recorta tasas mientras está en expansión, se quedará sin herramientas cuando la economía decrezca. Trump y Wall Street están presionando a la Fed para un recorte de tasas. La presión será difícil de resistir, pero en caso de ceder, la Fed estaría disparándose en el pie.

domingo, 30 de junio de 2019

El Caldo Comienza A Hervir En Wall Street

Si las bolsas de valores son una medida del optimismo y de la salud global, entonces, como lo creer Donald Trump, vivimos en una época de ro, dados los niveles máximos históricos en donde cotizan los principales índices de Wall Street. Hay que matizar: Wall Street se encuentra allí a pesar de que las señales de una desaceleración económica son numerosas por dos motivos: porque se espera que la Fed baje sus tasas de interés pronto, y porque apuestan a que Trump y China llegarán a un acuerdo comercial.
Los precios de los activos financieros se determinan por dos factores: cuánto flujo de dinero producirán en el futuro, y a que tasa dichos flujos son convertidos a valor presente. Esta última operación se realiza con una tasa llamada la “tasa de descuento”, que típicamente está basada en la tasa de interés fijada por la Reserva Federal de los Estados Unidos.
El nivel y la expectativa de trayectoria futura de las tasas de interés son uno de los determinantes principales del precio de los activos financieros. Por ello es que Wall Street y todos los mercados del mundo están atentos en todo momento a la posible trayectoria de las tasas.
En diciembre del año pasado, mientras Wall Street se despeñaba, La Fed envió un claro mensaje de que estaba dispuesto a reducir sus tasas de ser necesario, interrumpiendo el ciclo de alzas iniciado desde diciembre de 2015. La última comunicación de la Fed de hace una semana mostró que el banco central está dispuesto y casi listo a cumplir su promesa de reducir sus tasas, el primer recorte en más de diez años. Si esto ocurre, la expectativa de Wall Street será validado y quizá veamos nuevos máximos.
Pero por otro lado está la guerra comercial de Trump Vs China. Este fin de semana en las reuniones del G-20 se acordó una tregua, pero no hubo una solución al conflicto. Quizá esto le baste a los mercados para continuar su imparable ascenso, pero muy probablemente Trump seguirá usando los amagos contra el gigante asiático como una herramienta electoral y asegurar su reelección. 
Tanto México como China adivinan que las represalias comerciales, migratorias y políticas blandidas contra ellos por Trump serán armas electorales de corto plazo, que serán usadas de acuerdo con la situación en las encuestas.
Trump tiene un aliado invaluable que no existe: el candidato del partido demócrata. Hasta hoy Trump parece electoralmente imbatible porque el ejército de pre-candidatos demócratas no alcanzan a producir un rival que pueda enfrentarse al presidente en las elecciones. Si del proceso resulta un candidato demócrata fuerte, capaz de montar un desafío serio contra Trump, entonces México, China y el mundo (Vietnam y Japón) por ejemplo, deberán de prepararse para un uso caprichoso y electorero de aranceles, muros, y prohibiciones de viaje de sus ciudadanos a EEUU, entre otros.
Si los demócratas producen un candidato fuerte, ecualizando la contienda que en este momento parece de un solo lado, entonces los mercados quizá reaccionen como lo hicieron en la larga campaña de 2017 de Hillary Clinton Vs Trump: congelándose y yendo a ningún lado debido a la incertidumbre respecto de la identidad del ganador.
Todo lo anterior se da en un contexto muy peculiar:  si la Fed está dispuesta a recortar tasas por primera vez en más de una década, es porque las probabilidades de una recesión económica son las más altas desde entonces. Los mercados de bonos suelen atinarle, y sus pendientes inversas por todos lados parecen predecir una contracción de la economía que será el caldo en donde todos los ingredientes anteriores, se combinen para producir el potaje.

sábado, 22 de junio de 2019

¿Qué Tan Independiente Es El Banco Central?

La semana pasada escribimos sobre la rapidez y extensión de la caída de las tasas de largo plazo de los bonos mexicanos. Vale la pena comentar que no estuvieron solos: prácticamente todos los bonos de largo plazo del mundo han visto sus tasas reducidas de manera significativa en una sincronía que vale la pena comentar porque lo que está de por medio es la independencia del banco central más poderosa del mundo, la Fed, asediada por dos flancos: los mercados financieros y Donald Trump.
Que la Fed y los bancos centrales sean oficialmente independientes no los libra de tener presiones a las que eventualmente tienen que ceder y en esta ocasión la Fed, y con ella hasta cierto punto, los principales bancos centrales del mundo, están enfrentado dos presiones muy intensas: una por parte de los mercados, que en buena medida ellos mismos crearon; y la segunda de parte de Donald Trump, cuya capacidad para extralimitar sus poderes está siendo extendida, al punto de amenazar con despedir al presidente de la Fed de ser necesario.
Trump para si mismo, y para sus electores, ha atado su futuro electoral al de la bolsa de valores. Siente que el precio de los valores de Wall Street se traducirá en optimismo entre los votantes que le darán la reelección (o quizá quiera inflar su portafolio personal y ya). Como la economía no presenta tasas de inflación que la obliguen a seguir subiendo tasas, Trump quiere presionar a la Fed para que recorte sus tasas de interés y propulsar a la economía aun por encima del actual nivel de dinamismo y garantizar la victoria republicana en 2020.
Que un presidente de EEUU presione a la Fed en su política de tasas no es nuevo. George Bush intentó detener a Alan Greenspan mientras la Fed estaba en un ciclo restrictivo. Trump ha llevado la presión hasta el límite de buscar opciones para despedir a Powell como presidente de la Fed, algo que los mercados ya han normalizado en una muestra de que mientras les bajen tasas, están dispuestos a tolerar la subversión de la independencia del banco central.
Se equivocan por supuesto, pues la independencia de los bancos centrales es un activo extremadamente valioso que es fácil menospreciar en ambientes de mínima inflación y crecimiento estable como el que hemos vivido los últimos años. Pero la economía no siempre fue así y nada garantiza que siga siendo así en el futuro.
Los mercados han minimizado, casi como una anécdota, que Trump busque despedir a Powell si éste último no baja las tasas como aquél quiere. Han podido minimizarlo porque no hay inflación, y porque la economía global es tan sólida y resistente que da la sensación de que los bancos centrales no son necesarios. 
La liquidez global es tan vasta y el exceso de ahorro es tan profundo, que el conculcar la independencia de la Fed, la reducción de la calidad crediticia de algunos emisores, el deterioro de los bonos de mayor riesgo, que el 737-800 Max esté en tierra sin poder despegar, nada es capaz de detener la marcha imparable de los mercados financieros, que han dejado de lado toda reserva, toda precaución estorba y el rol típico del banco central: de garantizar la liquidez del sistema, parece salir sobrando en una economía global repleta de la misma. 
Y cuando la última semana de diciembre de 2018 los mercados comenzaron a hundirse al dudar de las perspectivas de crecimiento de la economía global y de los Estados Unidos, la Fed hizo lo mismo que ha hecho las últimas tres décadas: sugerir que de ser necesario, bajaría tasas, inyectaría liquidez, todo con tal de evitar que el pesimismo invada Wall Street. Los mercados saben que los bancos centrales son presos de su propia trampa: se han convertido en los garantes de la euforia, y no de la precaución, y con ello comprometen su independencia más que los esfuerzos de Trump.

domingo, 16 de junio de 2019

¿Qué Parecen Estar Diciendo Los Bonos Mexicanos?

La tasa de los bonos de diez años en México ha caído de manera pronunciada en las últimas semanas, y ya se encuentra por debajo de la tasa de dos años. La caída ha sido muy rápida además: el 13 de febrero estaba en 8.56 por ciento, y para el cierre de la semana pasada se había derrumbado a 7.68 por ciento. Que el costo del dinero a largo plazo baje debería de ser una buena noticia, pero hay unos comentarios que vale la pena hacer.
Hace seis meses la tasa del bono de dos años en México se encontraba en cerca de 8.75 por ciento, mientras que las de diez años rendía 8.95 por ciento. Al cierre de la semana pasada la tasa de dos y diez años eran de 8.2 y 7.68 por ciento, respectivamente. En Estados Unidos, cuando la tasa de dos años se encuentra por encima de la de diez años ha sobrevenido una recesión económica, así que los mercados están de manera constante monitoreando esta relación, conocida como la pendiente de la curva de plazos.
Aquí en México la curva ha estado invertida varias veces en el pasado sin que haya sobrevenido una recesión, pues existen factores que impiden que dicha correlación no se mantenga. Pero la velocidad con la que se ha hundido la tasa de largo plazo parece estar enviando un mensaje al Banco de México: tendrá que reducir las tasas de interés más tarde que temprano, a pesar de la reticencia entendible de la junta de gobierno. Ese es el mensaje, aunque existen razones para matizarlo. Como las siguientes:
Primero, el poder predictivo de la curva de plazos en México no es como el de Estados Unidos. La inversión de la curva no ha predicho una recesión. Una de las explicaciones más razonables para que esto ocurra es que el grado de intermediación financiera en México es muy bajo comparado con el de EEUU, y por lo tanto el efecto que implica la inversión de la curva al desanimar el crédito bancario, no presenta en México el mismo efecto que en su vecino.
El segundo factor es que el Banco de México no tiene un mandato dual. La Fed de Estados Unidos está obligada a garantizar el mayor crecimiento del PIB sujeto a una inflación baja. El mandato del Banco de México sólo incluye el poder adquisitivo de la moneda, es decir, una inflación baja, así que el mensaje del mercado hacia el Banxico, en el sentido de que debe de bajar sus tasas de referencia en los próximos meses dada la dinámica de la economía, no es compatible con el mandato unidimensional de nuestro banco central.
El mandato del Banco de México no implica potenciar la expansión económica, incluso en condiciones de baja inflación y bajo crecimiento, así que bajo un mandato único, la inversión de la curva de plazos no debe de interpretarse como un pronóstico de reducción de tasas del Banxico, como sería el caso con la Fed si esto ocurriera en EEUU.
Lo que preocupa entonces, más allá del poder predictivo de los mercados y del mensaje que los inversionistas en bonos estén comunicando de manera no intencionada hacia las autoridades monetarias, es el probable trasfondo. Es probable que lo que los inversionistas estén viendo hacia delante es una continua suavidad en las condiciones económicas del país, y que sea ese pronóstico lo que está detrás de la reducción tan rápida que hemos visto en las tasas de largo plazo mexicanas.
El Banco de México no tiene en su mandato las herramientas para de manera directa responder a esa perspectiva de suavidad económica, pero el mercado está apostando a que no podrá permanecer ajeno a la misma. Los inversionistas parecen estar diciendo que si las condiciones actuales de fragilidad económica en algunos sectores se extienden en el tiempo y hacia otros sectores, entonces el Banxico no podrá sustraerse a la discusión y necesidad, y reducirá sus tasas de referencia de corto plazo allí en donde el mercado está apostando que serán movidas.

domingo, 26 de mayo de 2019

El Suicidio De Europa

Europa está quitándose la vida por su propia mano. El Reino Unido ha optado por abandonarla: los partidos eurofóbicos han avanzado en las últimas elecciones; la extrema derecha anti-europea avanza en Francia, Alemania, Austria e inclusive en España; y la izquierda, temerosa de perder el argumento, confunde el hartazgo del estatus quo, de la desigualdad, con una Europa unida. El problema no es la Europa unida, es la desigualdad. Y esa confusión es la que está llevando a Europa al suicidio.
La desigualdad y la profundización de la misma, son un hecho estilizado de la mayoría de las economías de los últimos treinta años: desde los Estados Unidos, la mayoría de las economías emergentes, y casi todas las economías europeas, se han caracterizado por un aumento consistente de la desigualdad: por un incremento de la riqueza y de los ingresos detentados por los más ricos y una disminución de la proporción de esa riqueza por la mayoría más pobre y la clase media.
El aumento en la desigualdad económica acarrea muchos malestares: falta de oportunidades, un futuro incierto para las nuevas generaciones, aumento de la violencia, angustia cultural, desazón y hartazgo, y particularmente, una confusión política. ¿Cómo es posible que los estadounidenses, cansados por la profundización de la desigualdad que ha hecho a los ricos, más ricos, elijan a un billonario para resolver el problema?
Esa confusión política causada por el estrés social de la desigualdad, es la que está detrás del suicidio de Europa. Cierto, la Europa unificada fue una idea de las élites y la burocracia dorada de Bruselas para simplificar los negocios y convertirse en una potencia económica capaz de competir contra los Estados Unidos y China y Japón. Cierto, la unión económica europea se limitó a eso, a la parte económica, y despreció la unidad social y política de la misma.
Pero Europa ha sido siempre una. Culturalmente sus grandes herencias han sido producto de un esfuerzo continental único: Grecia y Roma, el renacimiento, la imprenta, el liberalismo y sus excesos y éxitos, los derechos humanos y su negación: el fascismo y las guerras mundiales. Para bien y para mal la cultura europea ha moldeado el mundo que conocemos, y su vástago, los Estados Unidos, son una versión potenciada y más poderosa, completamente unificada, de Europa.
Europa es una buena idea: unificar esa increíble diversidad de idiomas, orígenes, potenciales y recursos, es una idea que deriva de las mejores tradiciones continentales: la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Pero la unión europea, con una moneda única, pronto se dio cuenta que unificar las economías era algo mucho más complejo que unificar las culturas: tener una moneda única, y presupuestos separados implica que la unión de los diversos tiene que girar alrededor del más fuerte: la austera Alemania, y esa austeridad no era lo que necesitaban las economías menos avanzadas: Grecia, España, Portugal e Italia, las cuales requieren mayor inversión en infraestructura para estar al nivel de Alemania y Francia.
El desempeño económico de Europa no ha sido muy distinto del que hemos visto en los Estados Unidos: ha resultado en un incremento de la desigualdad. Y sin embargo no vemos a California y a Texas separándose de la Unión, quejándose de que su riqueza y su trabajo están subsidiando a Alabama y Nebraska. El inglés y una historia común hacen de los Estados Unidos el nombre apropiado para el éxito económico que han tenido los distintos miembros de esa Unión. No es el caso de Europa.
El Reino (Des) Unido ha elegido separarse, y por todas partes en el continente las fuerzas centrípetas predominan. Los europeos sienten que Europa es la culpable de su desazón y su desasosiego. Se equivocan: la izquierda europea debería de tener claro que la creciente desigualdad no es culpa de la idea de una Europa unificada. Pero no es el caso, y a menos de que una agradable sorpresa nos aguarde: Europa se enfila a su suicidio.

La Economía Política De La Reforestación

Reforestar, el país y nuestras ciudades, es una acción que tiene tantos beneficios para tanta gente, que sorprende lo ineficientes que hemos sido para hacerlo. Todo proyecto implica siempre costos y beneficios, y muchas veces el balance entre ambos (una carretera, un tren, una presa) es tan tenue que es difícil elegir. No en el caso de la reforestación, en donde los beneficios son tan abrumadores y los costos tan bajos, que es difícil comprender por qué no tenemos una estrategia agresiva de reforestar el país. Y el mundo.
Reforestar es difícil. No sólo se trata de replantar árboles. La selección de las variedades debe de ser muy cuidadosa y la tasa de éxito si no se hace bien, es muy baja. Si medimos la reforestación como árboles plantados nos estamos engañando. Pero no es difícil hacerlo bien: las naciones pobres de África por ejemplo están plantando un muro de miles de kilómetros para detener al Sahara con un éxito notable.
Empleo:reforestar produce empleos. En los viveros donde brotan los árboles a ser sembrados, en el trasplante y en el cuidado de los árboles ya en su destino. Muchos de esos empleos son de relativamente baja calificación por lo que apoyan a grupos vulnerables y contribuyen a reducir la marginación económica y social. En México la población asociada a la pobreza suele estar ligada a bosques afectados, así que la reforestación.
Un bosque sano puede explotarse y aprovecharse. El corcho de los vinos proviene de robles franceses. Los galos llevan mil años usando sus robles para producir corcho y madera y sus bosques son sanos y prósperos. La pulpa, la madera, pueden usarse con un manejo programado de los bosques, y las comunidades rurales pueden ganar mucho haciéndolo.
Reduce el dióxido de carbono en la atmósfera:esto lo aprendemos desde niños. Los bosques son grandes fábricas de oxígeno y absorbentes de dióxido de carbono. La semana pasada aprendimos que el nivel de CO2 en la atmósfera había alcanzado niveles récord desde que tenemos registros en el mundo. México es uno de los cinco países mega diversos del mundo, y parte de ello se debe a sus bosques. Somos entonces una parte importante del balance de dióxido de carbono en el mundo. Los bosques mexicanos son importantes para el equilibrio atmosférico.
Regeneración de acuíferos:el agua dulce y los bosques están intrínsecamente ligados. Son uno para el otro. La crisis hidrológica que vivimos en varias cuencas de México están ligadas a la pérdida de bosques, y la reforestación contribuiría a atenuarla y revertirla. No nada más el Valle de México; el Bajío ha perdido sus bosques históricos y con ello su capacidad de recargar sus acuíferos; la Comarca Lagunera; la península de Yucatán va aceleradamente hacia allá;  la cuenca de Chapala y zonas como Cuitzeo-Morelia y los Valles Centrales de Oaxaca, entre muchos otros, ligan sus crisis hídricas a la desaparición de los bosques originales.
El agua es cada vez es más costosa porque hay que traerla de cada vez más lejos porque la pérdida de los bosques decimó los acuíferos. Reforestar de manera amplia y extensa, regenerar los bosques y no nada más plantar árboles, sería el inicio de la remediación de la crisis hídrica que avanza en México sin que hagamos lo necesario para detenerla.
Calentamiento global:Recuerdo las ciudades de mi infancia: frescas y arboladas. Recuerdo las frescas riberas de los ríos cercanos: los sabinos de la zona carbonífera de Coahuila, las alamedas y fresnos del río San Juan en medio del desierto. Los árboles urbanos no solamente son un activo que embellece a las ciudades, las hacen amables y vivibles, disfrutables: las refrescan. Atenuar el cambio climática en nuestras ardientes ciudades mexicanas no es tan difícil: reforestemos nuestras ciudades. Por favor.


domingo, 12 de mayo de 2019

China Vs Estados Unidos Y La Dialéctica De Las Patadas

La economía China moderna es una invención de los Estados Unidos para aprovechar su gigantesca reserva laboral y bajos costos para maximizar los beneficios de su industria. China fue la herramienta que la manufactura estadounidense usó para reponer la competitividad que estaba perdiendo a un ritmo alarmante. Pero en un desarrollo predicho, entre otros, por GFW Hegel, el amo está ahora en mano del esclavo, y la guerra comercial de Trump es el intento del amo de recuperar su estatus dominante, lo cual no ocurrirá como Trump lo tiene pensado.
Cuando dos elefantes pelean las crías corren peligro de ser aplastadas por los colosos en disputa. Si las dos mayores economías del planeta se enfrentan en una guerra comercial, puede haber consecuencias inesperadas y daños colaterales. En el caso de México por ejemplo, el enfrentamiento sino-estadounidense se ha agregado a la mezcla de riesgos que mantienen una tasas de interés más alta de lo debería. La semana pasada la disputa refutó a aquellos que esperaban una solución pronta, por lo que vale preguntarse qué puede pasar en el futuro cercano.
Empecemos por el final. ¿China y los Estados Unidos lograrán un acuerdo comercial de algún tipo? ¿O las pláticas se romperán y veremos muros arancelarios levantarse en sendas riberas del Pacífico?
Los mercados están apostando el resultado previsto por los economistas y matemáticos que se conoce como “equilibrio de Nash”. Los dos colosos saben que las pérdidas de un no-acuerdo serían tan grandes que aunque tengan que sacrificar su ganancia máxima, se contentarán con una ganancia promedio que evite las pérdidas resultantes de un no-acuerdo. 
El resultado anterior es el más probable, y por el que los mercados y la economía están apostando. La sabiduría popular sintetiza este “equilibrio de Nash” como un perro que ladra pero no muerde. Donald Trump es un bravucón que amenaza y propina golpes bajos pero sin romper las negociaciones, porque sabe que romperlas implicaría que su principal logro: un rally poderoso de las bolsas de valores, se despedazaría si se desata una guerra comercial en forma.
Pero China conoce bien a Trump y sabe que en esta negociación, la democracia es una desventaja para él, y que la democracia no es una restricción para el gigante asiático, así que lleva una ventaja sobre el neoyorquino. China sabe que Trump puede estirar la cuerda pero que no está dispuesta romperla porque está preso en la trampa en la que que él mismo  se puso: vender a los electores el rally de Wall Street como su principal logro. China sabe que Trump sabe que quien más tiene que perder en el corto plazo es Trump mismo, y eso significa que China puede arriesgar más que Trump en la negociación.
El equilibrio de Nash que Wall Street está descontando alegremente tiene dos riesgos de no materializarse: el primero es que Trump sea más tripas que estrategia, y que sea capaz de tomar las pérdidas con tal de satisfacer su ego y mostrar a sus electores que “castigó” a China poniéndole aranceles a sus exportaciones. Pero si la demanda por un bien es inelástica (poco sensible al precio o que no tenga sustitutos), los aranceles acaban siendo pagados por los consumidores, así que los electores de Trump quizá acaben castigándolo a él cuando él piensa que castiga a China.
El segundo riesgo es que para China las pérdidas de corto plazo de los aranceles de Trump sean menores que las ganancias de largo plazo. De corto plazo la guerra comercial ya tuvo un resultado: México se convirtió en el principal socio comercial de Estados Unidos, al buscar los estadounidenses un proveedor sustituto de los bienes chinos. Estamos entonces en mitad de las patadas.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Economía Mexicana: ¿Qué Ocurrió En Marzo? ¿La Frontera?

Los datos oportunos del PIB del primer trimestre en México mostraron una economía sin crecimiento: en la comparación interanual la variación fue de +0.2%, mientras que la intertrimestral fue de -0.2%. ¿Cuál es la cifra adecuada para analizar el estado de la economía? Podemos decir que el ritmo respecto del año pasado sigue siendo positivo, pero que la tendencia de corto plazo no es favorable dada la inclinación respecto del trimestre anterior.
El tono general sin embargo, más allá de que en el margen la economía crezca o no, es el bajo dinamismo de la actividad, en especial del sector secundario de la economía (manufactura, construcción, minería, energía), que decreció 2.1% respecto del año pasado; la ambigua situación del sector servicios, que representa el mayor peso dentro de la economía y que logró apuntalarse 1.0% respecto del año pasado, aunque cayó 0-2% respecto del trimestre anterior; y por último, y como lo hemos notado aquí en este espacio, el sorprendente dinamismo del sector primario, que crece en ambas comparaciones y brinca 5.6% respecto del ejercicio anterior.
Pero la dinámica de los datos muestra un dato que debe de preocuparnos. Aunque las cifras son oportunas, y dado el pequeño margen de variación, no sería raro que en las revisiones finales de las cifras la estadística de la vuelta y podamos incluso ver cifras ligeramente positivas, todo parece indicar que marzo fue un mes muy severo para la economía nacional.
Las cifras del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que es muy similar a un PIB mensual,  de febrero habían mostrado un incremento de 1.1% respecto del año anterior, y un avance de 0.3% respecto de enero, con crecimiento uniforme en los tres sectores en la base intermensual. El Igae de enero habían también sido sólido, de +0.2% en base intermensual, y de +1.2% en la comparación interanual. Las cifras eran alentadoras luego de que en diciembre casi todos los datos habían mostrado debilidad aguda y hacían temer un inicio de año muy frágil. Pero no ocurrió: y por el contario enero y febrero fueron sensiblemente mejores a lo que se esperaba y parecía que la economía mexicana había doblado la esquina con paso sólido.
Pero el dato oportuno del PIB del primer trimestre, que muestra un estancamiento general, nos deja dos opciones: o las cifras oportunas serán revisadas al alza y acabaremos viendo un ligero crecimiento (posible pero poco probable); o es la señal de que marzo fue un mes sorprendentemente flaco para la economía.
Algunos datos apoyan la especie de un mes de marzo enclenque: en particular, las importaciones de bienes intermedios, que dominan el monto total de importaciones, y que en una economía re-exportadora como la mexicana, son un útil indicador de la actividad futura de corto plazo crecieron apenas 0.1% en marzo, luego de avanzar 5.2% en febrero y crecer 7.8% en enero. Las cifras parecen sugerir un parón súbito de la economía en marzo, quizá ligada a los primeros atorones del flujo de importaciones en la frontera. Las importaciones de bienes de consumo cayeron 0.5% en marzo y las de bienes de capital quedaron sin movimiento respecto del año anterior.
Las cifras son aún más preocupantes si consideramos que marzo de este año tuvo más días hábiles que el mismo mes del año anterior por el efecto de la semana santa, y es justo lo que marca la diferencia entre las cifras brutas y las ajustadas por estacionalidad.
Si el parón de la economía que vimos en marzo está ligado al estrangulamiento de la frontera que sufrimos en mediados de marzo y abril, entonces quizá veamos un repunte significativo de las cifras en abril y mayo, una vez que el flujo fronterizo se haya normalizado 

domingo, 5 de mayo de 2019

La Economía: ¿Una Piedra Del Camino?

La economía mexicana no creció en el primer trimestre del año. Hacia delante hay tres posibilidades: que lo que vimos en el primer trimestre sea tan solo una piedra en el camino y que volvamos a crecer; que sea el inicio de un estancamiento más prolongado o una racha negativa; o que sigamos estancados, con un crecimiento relativamente bajo, por debajo del crecimiento de la población. Van unos comentarios breves al respecto.
El flaco dato del primer trimestre, cuando el PIB creció -0.2% en base interanual, es la continuación de una tendencia que ya venía desde mediados del año pasado. Prácticamente todos los sectores, salvo la asombrosa agricultura de la economía nacional, presentan un desempeño menguado en los últimos nueves meses, la cifra del primer trimestre entonces no parece ser una mera piedra en el camino sino una fase débil del ciclo. ¿Será prolongada o breve?
La buena noticia es que esta fase suave del ciclo mexicano coincide con un bache económico en los Estados Unidos el cual parece haberse revertido. Las cifras de empleo del mes de abril en EEUU publicados el viernes pasado fueron rotundamente mejor a lo esperado, compensando los datos flacos del mes de febrero que habían enviado señales de recesión en casi todo el mundo.
Aunque un solo dato (y este es el dato más importante), puede no marcar tendencia, la hipótesis de que EEEUU haya entrado en una bache y que esté saliendo del mismo suena plausible. Si eso es así, un rebote económico sincronizado en China, Europa y Asia es factible y con ello México encontraría el terreno fértil para que las cifras suaves que estamos observando en el corto plazo puedan revertirse y retomemos el crecimiento.
El riesgo de que el escenario anterior no se materialice es de tomarse en cuenta. La economía global, empezando por la de EEUU parece estar basculando entre el crecimiento y el estancamiento, no hay una tendencia clara. Cifras sólidas alternan con evidencias de debilidad de una semana a otra, y los mercados de bonos, que nos predictores eficientes del ciclo, no parecen estar muy convencidos de que el crecimiento económico será retomado sólidamente.
Lo anterior se conjuga con el hecho de que las tasas de interés en México son superiores a las de economías con calificación crediticia similar, lo que topa las posibilidades de una recuperación económica sólida y rápida. Junto con temas de incentivos, regulatorios y de procura, el costo del dinero funciona como una freno de corto plazo para retomar el despegue de la economía local en caso de que el ciclo expansivo global regrese con fuerza.
Vemos por ejemplo el comportamiento reciente de las materias primas, quienes ha mostrado un ímpetu inesperado y extendido: no solo los energéticos, también los metales, minerales y productos agrícolas han ascendido sincronizada y uniformemente en meses recientes y han ayudado a exportadores primarios en mercados emergentes a balancear sus cuentas fiscales en el corto plazo y fortalecido sus monedas. México y el peso son un ejemplo claro de ese efecto, pero forma parte de un conjunto de países, como Chile, las naciones árabes, Indonesia, Brasil y Perú, entre otros, en donde la espuma reciente de las commodities ha ayudado a levantar los ingresos fiscales en el corto plazo.
Al menos de corto plazo existen las condiciones para que la economía mexicana acabe documentando los flacos datos del primer trimestre del 2019 como una piedra del camino. Los riesgos sin embargo son de tomar en cuenta, la misma Fed de EEUU ha anunciado que sus decisiones de política monetaria será determinada conforme los datos vayan aclarando el actual panorama: confuso y sin tendencia sólida aparente. Atentos entonces.

domingo, 28 de abril de 2019

Domingos Rancheros: ¿Cómo Se Dice "El Mariachi" en Coreano?

A diferencia del ranchero, que es una artesanía manual, la música pop es un producto industrial. Decir lo anterior es un lugar común, pero si lo tomamos literalmente eso quiere decir que la música industrial, el pop, puede producirse en masa y en cualquier país, como la globalización produce el iPhone en China o en Vietnam, y los Audi en Alemania o en México.

Así como los europeos y estadounidenses inventaron el automóvil, y refinaron su producción hasta estandarizar el proceso y segmentarlo en partes que permiten automatizarla en Asia, así la música pop, creada en el capitalismo anglosajón, es hoy producida de manera más eficiente en Corea que en sus lugares de origen.

Si el pop es una música industrializada, entonces será maquilada y exportada por los mejores manufactureros del mundo: los coreanos. Y creo que el anterior argumento explica el surgimiento y dominio del K-pop en las listas de popularidad de decenas de países.

La música es una de las grandes industrias de la economía moderna, y tras la terrible crisis de 2008-2009, Corea tomó la determinación, deliberada, de crear una industria pop de exportación. Algo que ¿por qué no? deberíamos de imitar.

El resultado ha sido espectacular para la economía coreana,  con grupos de K-pop vendiendo decenas de millones de discos por el mundo. Mi hija adolescente, que es fan y que no me perdonaría no escribir este post, me ha presentado a sus ídolos coreanos, y me he topado con una canción muy singular: Airplane PT.2 de BTS, el más popular de los ensambles del K-pop.



La rola inicia como una rumba caribeña y se convierte luego en un pop industrial y pegajoso. La canción comienza a describir la vida del artista pop, viajando de una ciudad a otra, entre ellas Mexico City, dando lugar al pegajoso estribillo que si, es en español y dice lo que se entiende: "el mariachi, el mariachi".

Vean a dónde fue a dar este género rural e íntimo de México: al vórtice del remolino pop más notable de esta década: el K-pop. Nadie sabe para quién trabaja. Vaya.

Dejemos De Regalar El Aire De México Por Favor

En algún momento de la década de los ochenta, México dejó de ser un país rural y se convirtió en urbano. De entonces a la fecha el Estado mexicano en sus distintos niveles (municipal, estatal, federal), ha estado regalando a los propietarios un bien público cuyo valor crece día a día: el aire urbano, el espacio encima de nuestras calles y parques. Así como una Ley de Coordinación Fiscal distribuye impuestos y transferencias entre las entidades y la federación, deberíamos de tener una Ley de Coordinación Urbana para distribuir esa riqueza que hasta ahora regalamos.
Piensen por ejemplo en Avenida Mazaryk, en Avenida Reforma en la Ciudad de México; en Avenida Chapultepec en Guadalajara; en Constitución en Monterrey; en el boulevard Pedro Infante en Culiacán. Hay cientos de casos en el país. La infraestructura pública financiada con impuestos de todos, ha dado un gran valor comercial a esos polígonos urbanos. Los propietarios de las superficies de dichos polígonos se han apropiado de esa riqueza al desarrollar verticalmente sus predios pagando poco, o a veces nada, al Estado por un valor generado por la dinámica urbana.
Hay muchos casos de apropiación privada de los beneficios generados por el público, los repetidos rescates bancarios por ejemplo, pero el dejar de regalar el espacio urbano está en nuestras manos pero requiere de una coordinación de los tres niveles de gobierno, coordinados por el gobierno federal.
Pongamos dos ejemplos de por qué esto es así. Si un extranjero entra por tierra por el norte del país lo primero que ven (y yo, feliz de citar al Piporro), son nuestras “chulas fronteras”). La República es la primera interesada en tener una imagen urbana que proyecte nuestro país. ¿Quién diseña el plano y la dinámica de las ciudades fronterizas? Quizá un funcionario de segundo orden en el gobierno municipal. La imagen de nuestra frontera debe de ser cincelada con el concurso de la Sedatu, la Conagua, la Semarnat, los gobiernos de los estados fronterizos y por supuesto los municipales. El segundo ejemplo, con los mismo argumentos, son los grandes centros turísticos del país, en donde el INBA y el INAH deben de participar también.
Para que ello ocurra debería de existir una Ley de Coordinación Urbana, sobre todo para ponerse de acuerdo en cómo generar, gestionar y recaudar los ingresos que deberían de provenir de la densidad y el potencial urbanos.
El propietario de una superficie no puede tener el derecho ilimitado de la densidad y el potencial constructivo por encima de su predio. Más allá de cierto nivel (tres, cuatro niveles, por ejemplo), el espacio urbano es público, y debe de ser gestionado de acuerdo con las necesidades de las ciudades y la idea de economía urbana que tien el Estado.
Más allá de la densidad a que los propietarios tienen derecho, el potencial por encima del mismo debe de ser autorizado y tasado por el Estado con el fin de financiar el desarrollo y la movilidad  urbanos y el espacio púbico que necesariamente debe acompañar a la verticalidad. Hasta hoy, ese potencial ha sido apropiado por los propietarios a una tasa mínima, lo que significa que el Estado, en sus tres niveles, ha dejado de recaudar muchísimos recursos necesarios para el desarrollo urbano del país.
En las zonas rurales lo que importa es la superficie, no la densidad. En las zonas urbanas la densidad puede llegar a ser más importante que la superficie, y por lo tanto más valiosa. Esa densidad debe de ser producida a partir de un diseño que tenga el interés público como centro: generar ciudades sustentables, y los privados a cambio de la misma deben de contribuir a las haciendas públicas.

¿Puede La Fed Distorsionar Las Predicciones Del Mercado?

Mucho se ha escrito estos días sobre la relación entre la pendiente de la curva de rendimiento de los bonos de Estados Unidos, y la probabilidad de una recesión económica en la mayor economía del mundo. En los últimas tres décadas la correlación es perfecta: cada vez que a curva se invierte sobreviene una recesión. Mucho se ha escrito también de que en esta ocasión la correlación será distinta. No está claro, pero si hay algo distinto: la Reserva Federal es el mayor inversionista de bonos del mundo.
La mayoría de los economistas han sido educados en un axioma: los bancos centrales deben de ser independientes. Lo que esto significa es que no están obligados a financiar los déficits de los gobiernos de sus país. Si un gobierno decide aumentar sus déficits, puede financiar dichos déficits emitiendo bonos en el mercado en donde los inversionistas nacionales o extranjeros pueden adquirirlos. Los bancos centrales no deben de comprar bonos de sus gobiernos, eso sería financiar los déficits. Y eso, dice el dogma enseñado a los economistas: viola la independencia del banco central.
Si uno mira la hoja de balance del Banco de México vemos el cuidado con el cual nuestro banco central se ha apegado a esa regla. El Banxico no tiene en su balance ningún bono emitido por el gobierno de México, y sólo tiene sus propios bonos de regulación monetaria, que usa para modelar la liquidez del sistema cuando sea necesario. Pero nuestro Banxico no compra Cetes, ni bonos Ms, ni ningún tipo de bonos mexicanos.
Era el caso de la Fed estadounidense hasta el 2008-2009, cuando la economía del mundo implosionó bajo el efecto de la crisis inmobiliaria. En el peor punto de esa crisis los bancos estadounidenses se quedaron sin liquidez, nadie les quería prestar dinero, lo que puso en riesgo a todo el sistema de pagos, y a la economía global. Para evitar un colapso que hubiera disparado una peligrosísima recesión, la Fed estadounidense echó mano de su último recurso: comprarle a los bancos los bonos que quisieran venderle.
El efecto de tal decisión fue crucial. Salvó a los bancos de una crisis de liquidez y a la economía global de una mega recesión, pero a cambio convirtió a la Fed en el principal financiador del déficit del gobierno de Estados Unidos. El monto de bonos en manos de la Fed pasó de 800 mil millones (algo marginal dado el tamaño de la economía vecina), hasta un monto estimado de 3.8 billones de dólares (llegó a tener hasta 4.5 billones), es decir, cinco veces más de lo que tradicionalmente detentaban.
¿Qué tan importante es ese monto? Comparémoslo por ejemplo con una cifra que ha sido muy comentada, la inversión de las reservas internacionales de China en bonos estadounidenses, los cuales alcanzan niveles récord y los cuales muchos temen que sea un arma de Cina contra EEUU al poder venderlos en el mercado y causar un efecto tremendo en los precios. Por muy grande que sea ese monto, es “apenas” de 1.12 billones de dólares, es decir, la cuarta parte de las inversiones que la Fed detenta de bonos del tesoro de EEUU. La Fed es, con mucho, el principal financiador individual del déficit fiscal de los Estados Unidos. Todos los países del mundo juntos detentan 6.47 billones, lo que muestra el tamaño de las inversiones de la Fed, equivalente a casi la cuarta parte de los 22.4 billones de la deuda estadounidense.
El poder predictivo de la curva de rendimientos de la Fed implica quizá un mercado gobernado por inversionistas privados que toman decisiones basados en sus expectativas e crecimiento y que al entrar y salir del mercado generan la información que predice el ciclo económico estadounidense. La siguiente es una idea de José Miguel Moreno y Rogelio Serrano: la Fed se convirtió en un inversionista tan grande que quizá esta vez sea diferente: si la curva no se alcanza a invertir y la recesión llega, quizá la razón sea porque la Fed se convirtió, contra su voluntad, en el mayor financiador del déficit estadounidense.

sábado, 13 de abril de 2019

¿Cuándo Veremos El Regreso De Banamex?

La historia financiera del mundo está llena de historias de grandes bancos que han visto sus épocas de gloria pasar y que hoy son reliquias, anécdotas, o pálida sombra de lo que fueron. Los Rotschild, judíos europeos que fueron en su época los banqueros más poderosos del mundo, son ahora marginales; Barings, que era el banco de la reina de Inglaterra, quebró en una sola apuesta por uno de sus traders; Merrill Lynch, la casa de bolsa que fue el símbolo de Wall Street, hoy es tan solo una marca. ¿Podría pasar algo similar con el Banco Nacional de México?
De origen francés, Banamex fue el primer gran banco privado de la historia de México, y fungió como emisor y custodio del gobierno y llegó a ser su representante como colocador de bonos en el extranjero y su negociador en refinanciamientos de la deuda externa nacional. Hoy batalla para no caer al cuarto lugar de la tabla de los 51 bancos que funcionan en el mercado local, y de acuerdo con los datos de la CNBV de febrero la diferencia en activos entre Banamex (el tercero) y Banorte (el cuarto lugar) es de tan solo 43 centésimas de punto. Banamex está a punto de ser un jugador de media tabla, luego de ser tan importante para México como el Banxico.
La banca mexicana logró sobrevivir la terrible crisis de 1982, estatizada y luego devuelta al sector privado, pero los grandes nombres de la banca nacional permanecieron. La banca mexicana sin embargo no logró sobrevivir la hecatombe de 1994-1995 y luego de una década de agonía, acabó en manos de extranjeros, quienes ahora (en pleno auge nacionalista de sus clientes) quieren de plano eliminar todo vestigio de los nombres mexicanos: BBVA quiere borrar el nombre de Bancomer; Citi el de Banamex; tal y como Santander se deshizo del nombre más antiguo de la banca mexicana: Serfín; y Scotiabank borró Comermex.
Pero en el caso de Banamex no es un caso de nombre nada más. Banamex fue desde sus inicios el banco más poderoso del país, fue incluso y hasta la creación del Banco de México, el banco central del país. Incluso cuando en los noventa Bancomer (antes de BBVA), lo superó en activos y depósitos, Banamex siguió siendo el más rentable y potente del sistema bancario nacional. Pero desde la crisis de 2008-2009, primero por la hecatombe de su propietario, Citigroup, y luego por problemas internos, notablemente el escándalo de Oceonografía, Banamex no ha dejado de perder posiciones en la tabla de la banca mexicana.
Hasta hace una década el problema de Banamex era Bancomer, la conjunción de dos filosofías minoristas: la de BBVA de España y la historia de absorción de bancos locales de Bancomer, en un solo rival, acabaron por rebasar el estilo aristocrático, de banca de inversión, de Banamex. Pero actualmente su problema son ya Santander y Banorte. Banamex está en peligro de convertirse el cuarto banco del sistema, él, que durante más de un siglo fue el gran referente y estandarte internacional de la banca mexicana.
El dueño de Banamex, Citigroup, pasó ya por una historia similar. Y de manera muy violenta: luego de ser el mayor banco del mundo hasta 2007, estuvo a punto de desaparecer durante la hecatombe financiera de 2008-2009, al punto en que el gobierno de Estados Unidos se convirtió en su principal accionista. En medio de ese desastre una parte dentro de Citigroup brillaba: Banamex, cuyo negocio y rentabilidad ayudó de manera inapreciable a que, no sin penurias y descalabros, Citigroup se recuperara, y ahora sea al menos el cuarto mayor banco de los Estados Unidos (tras ser el mayor del planeta).
Pero de unos años para acá Banamex ha pasado de ser la joya a ser el tullido del sistema bancario nacional, y no es ya la estrella rutilante dentro de la mezcla de Citigroup. México necesita bancos dinámicos, mexicanos o de extranjeros. Sería lindo ver de nuevo que el arrojo fuera lo que impulse al Banco Nacional de México.

domingo, 7 de abril de 2019

Los Robots Ya Están Aquí: ¿Qué Podemos/Debemos Hacer?

El desarrollo tecnológico va mucho más rápido que los mercados, y de por si los mercados van muchos más rápido que los gobiernos, así que cuando los gobiernos se tienen que enfrentar a los desafíos planteados por el desarrollo tecnológico muchas veces es ya muy tarde. El ejemplo de Uber es muy claro, los gobiernos siguen sin poder articular una respuesta clara frente a las protesta de los taxistas. Pero lo peor no es eso, lo peor es que el auto no tripulado está a la vuelta de la esquina, y desplazará a los choferes de Uber.
Google, Apple, Amazon y los gigantes tecnológicos chinos como Tencent y Alí Baba están enfrascados en una carrera de autos peculiar: la de producir un auto no tripulado que sea capaz de llevar pasajeros y mercancías por el mundo de manera más segura, más rápida y más limpia que los autos tripulados. Cuando esto ocurra, y ocurrirá mucho más rápido de lo que pensamos, los gobiernos del mundo tendrán una seria de problemas que resolver.
El primero como dijimos en el primer párrafo, es atender el impacto social que el auto no tripulado tendrá: los taxistas tradicionales que están siendo desplazados por los choferes de Uber tendrán compañía en la fila de trabajadores cuyas habilidades no son ya necesarias: los mismo choferes de Uber que los desplazaron, serán desplazados a su vez por la inteligencia artificial detrás del auto no tripulado. Eso ocurrirá pronto y no habrá forma de detenerlo: la rentabilidad de un auto no tripulado será tan superior a la movilidad tripulada, que los incentivos para que empresas y familias lo adopten lo hará imparable.
Pero ese será el primer reto. El segundo será un tema de seguridad. Hoy existen ya bólidos no tripulados: se llaman misiles, armas inteligentes. Un auto no tripulado puede ser fácilmente programado por un terrorista y ser lanzado contra un objetivo estratégico. No es difícil imaginar un ejército de autos no tripulados siendo lanzados contra el Congreso de Estados Unidos por ejemplo. ¿Cómo evitarlo? ¿Cómo regular ese robot que nos transportará, a pasajeros y mercancías, de manera eficiente por el mundo, para que no se convierta en un arma al alcance de cualquier terrorista?
La llamada inteligencia artificial está ya aquí, y la masificación de sus aplicaciones no es cuestión de décadas, sino de años, o de meses. En muy poco tiempo veremos a robots ejecutando tareas que hoy son propias de personas. No únicamente en la manufactura o en actividades productivas. Ya hoy los “bots” envían tweets y manipulan las redes sociales, pronto tendremos a robots escribiendo demandas judiciales o escribiendo columnas en Excelsior mejor que nosotros mismos.
Piensen en bitcoin y las criptomonedas, las cuales son un intento, completamente factible, de automatizar la oferta monetaria de una economía. Incluso el Banco de México podría ser remplazado por un robot si así lo decidiéramos. La tecnología para hacerlo ya está disponible y funciona.
Y es justamente el Banco de México uno de los pocos actores que en México están discutiendo los probables impactos generales y específicos de la automatización masiva sobre la economía y la sociedad. En un reporte publicado en diciembre de 2018 (“La automatización en México desde una perspectiva regional”), el Banxico analiza el probable impacto de la masificación de la automatización sobre el empleo en México. El reporte incluye un mapa que muestra los estados del país en donde dicho efecto será más intenso sobre el empleo, y los estados más impactados coinciden, no debería de sorprendernos, con las entidades más pobres del país.
Durante décadas hemos estado tratando de diseñar estrategias de empleo para las regiones más pobres de México, pero el mundo está a punto de cambiar de tal forma, que las recetas deben de adecuarse, el mapa del Banxico es muy claro al respecto.

domingo, 31 de marzo de 2019

¿Quién Tiene La Razón? ¿Los Bonos O Las Acciones?

Los mercados de bonos del mundo, incluyendo los de México y los de Estados Unidos, se están comportando como si una recesión económica estuviera cerca: la tasa más importante del mercado, la del bono de 10 años de Estados Unidos, ha venido cayendo y está cotizando en su nivel más bajo en 15 meses (cuando la tasa estaba subiendo). En muchos mercados de Europa las tasas negativas han regresado, y en Oceanía estamos viendo tasas mínimas históricas. ¿Tiene razón el mercado y debemos prepararnos para una recesión?
El mercado es el promedio de las opiniones de quienes compran y quienes venden. Por cada vendedor de un bono que quiere liquidez porque piensa que viene una recesión, hay un comprador que ve una buena oportunidad en ese nivel de tasas. El promedio de esas opiniones es lo que vemos cuando decimos que “el mercado está apostando por una expansión (o por una recesión)”. Pero los mercados pueden equivocarse, y lo hacen con bastante frecuencia de hecho.
En el año 2000, en el año 2007, los mercados accionarios pasaron en muy poco tiempo de apostar por un mundo perfecto y esplendoroso, a un escenario catastrófico. No vayamos muy lejos, hasta noviembre pasado el mercado estaba apostando por al menos dos alzas adicionales para las tasas de interés de corto plazo en Estados Unidos y en el mundo y hoy, apenas tres meses después, la apuesta es la contraria y algunos segmentos del mercado avizoran ya dos recortes de tasas en los próximos meses.
Ante tal esquizofrenia: ¿cómo tomarse en serio al actual mercado de bonos, que parece estar proyectando una recesión mas o menos extendida de la economía global?
La respuesta es: dependerá de los datos que veamos, y el más importante de ellos será la cifra de empleo del mes de marzo en los Estados Unidos.
Este próximo viernes la oficina de estadísticas laborales (la BLS) de los Estados Unidos, publicará los datos de empleo de este mes. El dato es extremadamente importante por su calidad, por su oportunidad, y en esta ocasión, por su relevancia. El dato del mes pasado fue muy malo, mostrando 80 mil nuevas nóminas no agrícolas, en comparación con las 180 mil que esperaba el consenso del mercado. 
Cuando salió el dato el mercado tomó una decisión curiosa: ignorarlo. Buscó todas las explicaciones posibles para convencerse de que el dato era una anomalía, causada por factores técnicos, y que el siguiente dato (el de este viernes) mostraría al mercado laboral estadounidense recuperando su pujante dinamismo. Las bolsas se tranquilizaron con ese argumento y volvieron a trepar y subir.
Pero si bien las bolsas ignoraron el mal dato de empleo de febrero, los mercados de bonos comenzaron gradualmente a bajar las tasas y a reflejar un pesimismo que contrasta con el optimismo renovado del mercado de acciones
Por eso el dato de este viernes es tan importante. Las cifras en Europa (en Alemania sobre todo) han sido preocupantes, y aunque en China el viernes las cifras de manufacturas fueron alentadoras, el promedio de los datos han sido sesgados a la baja. Si los datos de empleo del viernes son al menos tan malos como los de febrero, podemos decir que el mercado de bonos está en lo correcto, y las bolsas están equivocándose. Si las cifras regresan a una tendencia de 180 mil empleos o más, entonces validarán el optimismo del mercado accionario y los mercados de bonos se darán la vuelta y veremos tasas al alza.
La historia sin embargo muestra algo: el mercado de bonos es mejor predictor que el de acciones. Como el potencial de alza de un bono es teóricamente limitado, los inversionistas en bonos son más cautos y serenos. Como una acción su límite teórico es el cielo, es fácil ser optimista en acciones. Esperemos y veamos.

sábado, 23 de marzo de 2019

Alerta Banxico: La Luz Roja De La Curva Se Encendió

La pendiente de la curva de plazos solía ser uno de los rincones más esotéricos de la profesión económica. Entre los economistas incluso, pocos la conocían. Hasta que en los finales de los años ochenta y la década siguiente, la academia comenzó a darse cuenta de varias propiedades de la curva. Una de ellas es desconcertante: cuando se invierte, sobreviene una recesión. Y el viernes pasado la curva se invirtió en Estados Unidos por primera vez desde 2007.
La otrora misteriosa pendiente de la curva se ha convertido estos días en un reality show. En los canales financieros y en los medios financieros el viernes todo el mundo estuvo pegado al monitor hasta que ocurrió. Por primera vez desde que en 2007 la curva predijo la espantosa crisis de 2008-2009, su pendiente se invirtió: el bono de dos años paga una tasa mayor que el bono de 10 años.
Hace unas décadas nadie conocía esa correlación, y fue solo hasta que el profesor Campbell R Harvey defendió su tesis en la Universidad de Chicago en 1986, en donde establecía esa peculiar y poderosa cualidad de la pendiente de la curva de plazos de los Estados Unidos, que poco a poco, los economistas académicos, los especuladores e inversionistas después, seguidos por los medios especializados, y al día de hoy incluso los políticos y legos, gradualmente fueron conscientes de dicha magia. 
Quizá este lunes la curva se enderece y la ominosa señal desaparezca. Lo que la estadística muestra es lo siguiente: que si la curva permanece invertida un promedio de 10-20 días, entonces, en los próximos 12 o 18 meses, sobreviene una recesión económica en los Estados Unidos (con lo que eso nos significa, a nosotros y a todos).
Hay muchas razones que pueden explicar esa habilidad mágica de la pendiente de la curva de plazos: Harvey suele decir que cuando los inversionistas pronostican una recesión buscan invertir en el activo más rentable ajustado por riesgo, del mercado: el bono de 10 años. Esa demanda extra sube el precio de dicho bono y aumenta su precio, reduciendo su tasa lo que conlleva a la inversión de la curva.
Al invertirse la curva los bancos dejan de prestar a las empresas y familias. Como el negocio del banco es financiarse ellos a corto plazo a tasas bajas y prestar a largo plazo a tasa más alta, al invertirse la curva el negocio bancario desaparece y el crédito se seca, enviando a la economía a la recesión.
En 1986, y hasta mediados de los noventa, la Fed y los bancos centrales no conocían, y/o no ponían atención a la curva y su pendiente. Hoy, la Fed, los mercados, los inversionistas, los mercados, esta columna y sus veinte (perdón Catón) lectores, conocemos y vemos cada movimiento de la curva como si se tratara de reality show de las Kardashian.
La pregunta aquí es: dado que la Fed y todos, ya sabemos qué va a pasar cuando la curva se invierte, ¿podemos hacer algo al respecto y evitar que pase? Dado que la curva se invirtió, podemos hacer algo para que la tasa del bono de 10 años suba y la de 2 años baje y así revertir la inversión de la pendiente? ¿o la inversión de la curva es como recibir la noticia de un cáncer fulminante: no hay nada que hacer mas que esperar resignados el desenlace?
Personalmente el modelo de Harvey siempre me ha fascinado. Es lo más parecido a la mano invisible de Adam Smith en acción: nadie mueve a esa curva y su pendiente. Nadie dirige su inversión y sin embargo, cada vez que se invierte anticipa una recesión, y cada recesión fue precedida por una inversión: de veras que dan ñáñaras.

domingo, 17 de marzo de 2019

Aeroméxico, La Apuesta De Pascal Y El 737-Max

Blaise Pascal razonaba que si un evento tenía una probabilidad de ocurrencia muy baja, pero la pérdida era infinita, había entonces que evitarlo. Si la ganancia era infinita, habría que apostar por ello. Aeroméxico no fue la aerolínea que más pronto reaccionó, pero lo hizo a tiempo: tras el accidente del 737 Max en Etiopía, el segundo de ese avión en cinco meses, era innecesario correr el riesgo de exponer vidas y equipos incluso si, como Boeing afirmaba al inicio, el avión era seguro.
En el debate sobre la seguridad del 737-Max se ha involucrado, casi literalmente, todo el mundo, incluido el presidente Trump, quien en sendos tweets, inclinó la balanza para que el organismo de regulación aérea de los Estados Unidos, la FAA, a regañadientes se comiera sus palabras y ordenara atracar a toda la flota de 737-Max en Estados Unidos, luego de que casi todos los otros países lo habían hecho.
El segundo tweet de Trump fue peculiar, y hacía referencia a la cada vez mayor complejidad de los aviones para volarlos. Este punto es esencial en el debate sobre el accidente de Etiopía, el desarrollo de corto plazo de la aviación, y la economía de la aviación, la cual es crecientemente importante para la economía global.
El principal sospechoso detrás de los dos accidentes del 737-Max es un software de inteligencia artificial que reacciona a cierta trayectoria del avión bajando la nariz de manera consistente tratando de evitar que el avión se atasque. El software se diseñó para evitar un error poco común pero que ha sido fatal en ocasiones, como el caso del vuelo Air France 447 de Sao Paulo a París, en el cual el avión se atascó y no puede ser elevado.
Un desarrollo para evitar tal atasque es entonces el principal sospechoso detrás de los dos accidentes recientes. En el caso del primer accidente, el de Lion Air en Indonesia, la causalidad ha sido establecida y Boeing se ha comprometido a proveer una solución en dos semanas. Tras el accidente en Indonesia se dijo que la solución era sencilla: que en caso de que el corrector de atasque se activara, tomando el control del avión, desactivarlo era suficiente, lo que tranquilizó a pilotos y aerolíneas por cinco semanas, hasta que sobrevino la tragedia de Ethiopian Air.
¿Cómo un artilugio para incrementar la seguridad aérea acaba causando el accidente? Trump razonó que la cada vez mayor complejidad tecnológica de los aviones es el problema. No es correcto. Dicho incremento en complejidad debe de acompañarse de una mayor facilidad para pilotear, incluso en situaciones de emergencia. Como nuestros mejores smartphones (no todos), los cuales cada vez hacen más cosas y son cada vez más sencillos de operar.
La pregunta es si tal cosa es posible: si podemos tener aviones y máquinas cada vez más complejas y cada vez más sencillas de manejar, o si tendremos que depender de la inteligencia artificial para manejarlas( ¿Y que tal si, como algunos autores de ficción temen en su paranoia, la inteligencia artificial se vuelve contra nosotros?).
Los efectos económicos de los accidentes han sido inmediatos: la acción de Boeing ha perdido casi doce por ciento desde el accidente, y la de su principal competidor, Airbus, ha subido cerca del cinco por ciento.  Pero más allá de los cambios en la capitalización de mercado de ambas, la economía de la cadena aeronáutica podría sufrir alteraciones importantes: la lista de espera de aviones como el 737 y el A320, los más demandados del mercado: mono pasillos y con capacidad de hasta 150 pasajeros, es muy larga, los dos mayores productores no se dan abasto para satisfacer la enorme demanda por parte de los nuevos usuarios que por millones al año se incorporan al mercado al crecer los niveles de vida de la población, sobre todo en Asia, y que usan la aviación como forma de desplazarse.
Si el defecto del 787-Max es más severo de lo que Boeing reconocía al inicio entonces veremos un cuello de botella en la producción de ese segmento del mercado, incentivando la llegada de otros jugadores como Comac de China e Irkut de Rusia, o Craic, el esfuerzo sino-ruso para romper el duopolio Boeing-Airbus.
La industria aeronáutica, como los cielos que surca, no tiene fronteras. Los Estados Unidos no pudieron impedir atracar en tierra el 787-Max luego de que los chinos, los europeos, el resto del Asia oriental, y México, ordenaran suspender las operaciones y los sobrevuelos del aparato en sus espacios aéreos y aeropuertos. La aeronáutica funciona sólo en una coordinación global, y es la industria más globalizada por excelencia, es la que surca al planeta y la hace una sola economía, un solo mundo en donde los criterios nacionales deben de adecuarse a las necesidades de la industria y no al revés, como Trump y la FAA se dieron cuenta.

domingo, 10 de marzo de 2019

Tres Tipos de Cuidado Vs El Banco de México

Una golondrina no hace verano: ¿Pero tres? Seguramente en el Banco de México y otros bancos centrales del mundo las señales surgidas las semana pasada están reforzando la hipótesis cada vez más extendida de que la larga expansión económica global, que ya alcanza una década, podría estar entrando en una pausa, o quizá hasta en una reversión. ¿Podrán los bancos centrales evitar lo que siempre acaba siendo inevitable: es decir, la siguiente recesión?
La primera señal de que la expansión económica estaba comprometida ocurrió el último trimestre del año pasado, especialmente en diciembre, cuando los mercados financieros cerraron en navidad muy cerca de la marca psicológica de veinte por ciento por debajo de su máximo (la marca del “bear market”), indicando que la expectativa de los inversionistas hacia el futuro próximo era de una recesión de las ganancias corporativas y por lo tanto quizá, de la economía en general.
La Fed respondió al brevísimo mercado bear como si ya estuviera en las puertas de la recesión: sugiriendo que estaría incluso dispuesto a bajar las tasas de interés de corto plazo de así requerirlo. El mercado respondió eufórico y recuperó casi todo el terreno perdido, pero la semana pasada los mercados se estancaron y hubo tres noticias que muestran que no es lo mismo sugerir que hacer: los mercados financieros pudieron haber revertido la caída, pero la economía no necesariamente.
La primera noticia fue la decisión del banco central europeo (BCE) de no nada más detener su ruta restrictiva iniciada hace cuatro años, sino de bascular al lado contrario: proveyendo más liquidez e incentivos para sus bancos y mercados con tal de enfrentar la evidencia creciente de que la economía europea está de nuevo enfilando al suelo. La segunda fue la decisión del gobierno chino de reducir los impuestos a sus exportadores para amortiguar el daño hecho por la guerra comercial de Trump y la sensible reducción en la demanda externa de sus exportaciones.
El tercer dato fue el desconcertante dato del viernes pasado que mostró que los empleos generados en el mes de febrero en la mayor economía del mundo fueron muchísimo menores a los proyectados, dejando a muchos perplejos y dudosos respecto de la aparente buena salud de la economía vecina.
En febrero la economía de EEUU creó 20 mil nuevos empleos no agrícolas, muy por debajo de los 180 mil que pronosticaba el mercado. Y aunque de inmediato los economistas de Wall Street salieron a explicar por qué la cifra pudo no haber sido tan mala (para eso les pagan sus empleadores), la verdad es que los datos de empleo del viernes son una pieza más en un rompecabezas que sugieren que la economía global está desacelerándose rápido y los riesgos de una recesión aumentando.
Hasta el momento los bancos centrales habían enfrentado la aislada evidencia de desaceleración con declaraciones, con palabras sugerentes, como una porrista animando al equipo a que tomara más riesgo y no detuvieran la flujo del crédito para evitar una mayor desaceleración. Pero las acciones tomadas la semana pasada por China y Europa muestran que ya están pasando de las palabras a los hechos, y que están correteando a la desaceleración en vez de adelantársele.
Las cifras más preocupantes por supuesto son las que vienen de los Estados Unidos, sobre todo porque presentaron una mezcla complicada: los empleos fueron menos de los esperados y las salarios crecieron al ritmo más rápido desde 2009. Es un solo dato, un solo mes, pero si por alguna razón esta conjunción de menor crecimiento con presiones de costos se convirtiera en una tendencia para los próximos meses, estaríamos en una coyuntura bien complicada: los bancos centrales tendrían que escoger entre cuidar el crecimiento o mantener a raya a la inflación.
Por el momento el escenario base es de una decisión lineal: hay que comenzar a relajar la política monetaria (de nuevo), ante la evidencia de debilidad económica, la inflación no será problema pues cederá ante la moderación de la demanda. Pero en algunos reductos de la economía hay presiones de costos, y si se extienden pondrán a los bancos centrales en un predicamento.

domingo, 3 de marzo de 2019

Poemas Para Beber En El Starbucks: Un Piropo Surrealista de Paul Éluard

En la dulce poesía de Paul Éluard no se adivinan las dos guerras mundiales que marcaron su vida; la cauda de enfermedades que lo aguijonearon siempre; la pasión y el abandono de Gala, quien lo dejó por Salvador Dalí; la resistencia a los nazis; su equivocada militancia en el partido comunista; su lucha en el frente armado.
Paul Éluard es el seudónimo de Eugène Émile Paul Grindel, para muchos, el mejor poeta del movimiento surrealista, y uno de las voces mas hermosas de la poesía.
Sus poemas son uno de los mejores ejemplos de cómo convertir una pasión en canto. Cómo al final de cuentas lo que queda son unas cuantas palabras, y cómo hacerlas decir algo que valga la pena.
Este poema es uno de los mas conocidos de Éluard, y al español se han vertido varias traducciones, entre ellas una, perfecta, de Octavio Paz.
Los dos primeros versos bastan para hacer un poema: la mujer y el agua se confunden, son lo mismo. Imágenes del subconsciente, sensualidad y elementos. El poema es un cortejo, un piropo difícil de igualar.
Paul Éluard era un poeta peculiar: era popular, leído por el público, y fue también un poeta leído y seguido por los poetas. Sus poemas son a la vez canciones ligeras, y complejas estructuras verbales.
Cómo esta maravilla.

Te yergues el agua se despliega
Te acuestas el agua se distiende

Eres el agua que regresa de sus abismos
Eres la tierra que echa raíz
y sobre la que todo queda

Haces burbujas de silencio en el desierto de los ruidos
Cantas himnos nocturnos sobre las cuerdas del arco iris
Estás por doquier, aboles todas las rutas

Sacrificas el tiempo
a la juventud eterna de la llama exacta
que vela la naturaleza al reproducirla

Das al mundo, mujer, un cuerpo siempre parecido
el tuyo

Eres la semejanza

La Economía Política De La Basura

Consumir es un acto individual, pero la basura que producimos al consumir no lo es. A nivel individual y del Estado lo que nos ocupa es el consumo, pero estamos a punto de ahogarnos en los desechos que producimos y el manejo de la basura es un problema que es ya casi tan importante como el consumo que la produce. El problema económico no es sólo de corto plazo, es decir, presupuestal. Es económico de largo plazo, el agotamiento de los recursos del planeta.
La basura es un problema económico complejo. A los economistas les tomó mucho tiempo llegar a la noción de “mal”. La noción básica de la economía es la de “bien”, algo que consumimos y que “es bueno, nos hace bien” al hacerlo. El “mal” es algo que perjudica nuestro bienestar (aunque no lo consumamos).
Para acceder a un bien tenemos que pagar por él, tiene un precio. Un mal debería de tener lo contrario a un precio, es decir, un impuesto, una penalidad. Pero hay un problema para hacerlo: si sabemos en dónde inicia el consumo, pero no en donde tiramos la basura. Es fácil ponerle impuesto al bien allí en donde lo compramos, pero no sabemos en dónde tiramos la basura para gravarla allí con un impuesto.
Algunos bienes que tienen efectos nocivos sobre terceros al consumirse, como el alcohol, la gasolina y el tabaco, son gravados con impuestos especiales (como el IEPS en México), que son muy eficientes para financiar la remediación del daño que producen. Pero todos los bienes que consumimos se convierten en basura y ponerle un impuesto especial a todos serían tremendamente impopular, porque somos asimétricos: nos gusta consumir porque nos da placer, pero manejar la basura nos produce molestias. 
Si tuviéramos que pagar por consumir y nos pagaran por eliminar la basura las cosas serían distintas. Lo anterior suena como una solución extrema, pero quizá estemos en este punto del problema de la basura en muchas partes del mundo.
En 1950 producíamos cuatro mil millones de toneladas de plástico al año en el mundo, hoy producimos 600 mil millones al año, una parte de las cuales acaba en los océanos, impactando de manera dramática en la sustentabilidad del ecosistema global. Para la economía contamos el precio del bien, y contamos el valor de los servicios de recolección, disposición de la basura y su eliminación.
Pero al procesar los desechos de los bienes que consumimos producimos un mal. Muchos de hecho: cancerígenos pululan el aire al incinerar la basura; los lixiviados producidos por su confinamiento contaminan los mantos freáticos y envenenan la cada vez más escasa agua; el metano y otros gases resultante de la descomposición de residuos orgánicos contribuyen a la erosión de la capa de ozono. El precio por el bien lo paga quien lo consume, ¿pero quien paga el impuesto por el mal producido por el desecho?
A mi querido Fernando Menéndez le escuché por primera vez el siguiente dictum: cualquier proceso de eliminación de residuos produce a su vez residuos que ya no pueden ser eliminados. Esto que parecería evidente, tiene una implicación dramática. No importa cuánto paguemos por reciclar, aunque logremos gravar muy eficientemente la basura: no podremos eliminarla nunca por completo. Es una especie de entropía económica y ambiental: los recursos naturales, una vez industrializados, no volverán nunca a su estado original.
El plástico es el contenedor más barato, y una de las consecuencias del desplome de los precios del gas de los últimos veinte años ha sido que el plástico se ha hecho muchísimo más barato, es casi un subproducto de muchos procesos. Si bien el mundo en general ha hecho enormes esfuerzos por reciclar, el uso de plástico ha crecido a múltiplos del monto reciclado, es una batalla perdida a menos que prohibamos el plástico o logremos ponerle un impuesto agresivo para inhibir su uso y fabricación.
Tecnológicamente se ha avanzado muchísimo en procesos para el tratamiento de los desechos, existen muchas opciones en el mercado y las empresas que se dedican a ellos son de talla considerable. Pagar por desaparecer la basura puede ayudarnos a resolver el problema, pero es una solución sub-óptima. Quienes pagan por eliminar la basura son los gobiernos, con los impuestos de todos: nada garantiza que los que más basura producen sean los que más impuestos pagan.