sábado, 8 de diciembre de 2012

Credo

Creo que el poder es para servir, y no para servirse.

Creo que el poder es derivado y no propio.

Creo que la humildad y la ironía son parte de la ética y son buenos antídotos contra los efectos del poder.

Creo que el gobierno es el agente y que los contribuyentes son el principal.

Creo que las finanzas públicas son el vehículo mediante el cual la gente envía dinero a la gente.

Creo que tanto la política de ingresos como la política de gasto deben de servir a que haya más gente feliz.

Creo que en finanzas públicas no existen soluciones mágicas: recauda bien, gasta mejor, usa el crédito sólo para lo necesario.

Creo que la mejor política pública es la de la izquierda, porque lo que busca es reducir la desigualdad, guardando el equilibrio fiscal.

Creo que la política de gasto mide la generosidad de los contribuyentes.

Creo que no existe mejor política de ingresos que la educación cívica; el buen ciudadano sabe que la exigencia de sus derechos es proporcional al cumplimiento de sus obligaciones.

Creo que no existe mejor política de gasto que la de la izquierda y la honradez. El presupuesto no es del gobierno, sino de los ciudadanos. El gobierno es sólo un vehículo para que los impuestos regresen a su origen convertido en gasto.

Creo que para éste hombre, en ésta circunstancia, su obligación es caminar derecho y hacer su mayor esfuerzo para que las finanzas públicas de la Ciudad de México sirvan a la gente sin desperdicio y con precisión.





4 comentarios:

Juan dijo...

Excelente credo poeta... Sabemos que te enfrentarás a dificultades; pero con un credo así, seguramente cumplirás éticamente con el deber asumido.

Felicidades!

Luz dijo...

Felicidades Edgar, contigo en las Finanzas, ahora si les creo que vivimos en la Ciudad de la Esperanza!

MAAG dijo...

Así sea, ánimas que sí (y nos amanecemos).

Daniel dijo...

Mucha luz querido Edgar