domingo, 5 de octubre de 2014

Derek Jeter, Bill Gross Y El Banxico

Para los que amamos el beisbol, pero odiamos a los Yankees, éstos últimos 20 años han sido difíciles: ¿cómo admirar la carrera del mejor beisbolista de ésta generación, siendo que jugaba para los Mulos del Bronx?. Me tocó saludar a Derek Jeter en una cena de beneficiencia en Princeton, New Jersey, en 1996, justo un año después de su debut en Grandes Ligas, el año en que ganó el Novato del Año, y ya desde entonces sabía que estábamos ante el jugador que definiría cómo se juega ese, el juego más bello del mundo, en la transición secular.

Ver jugar a Derek Jeter fue la oportunidad para presenciar en el presente a las glorias de éste juego: quienes fuimos contemporáneos de Jeter pudimos prescindir de Dimaggio. Fue nuestra oportunidad de ver de nuevo a Peter Rose. En 2009, Derek Jeter se convirtió en el líder de todos los tiempos en hits conectados, enterrando a un Pantheón mítico en donde descansan muchos de los mayores héroes de éste deporte.


En otras palabras, el retiro de Derek Jeter es el fin de una era, la culminación de una época, el tránsito del mejor jugador de las últimas dos décadas hacia su retiro.  Lo mismo pasa con el más famoso inversionista del mercado de bonos de la historia recientes, Bill Gross, quien luego de una carrera estelar durante la cual convirtió a un pequeño fondo desconocido, PIMCO, en el mayor fondo de inversión del mundo, casi de manera simultánea con el último juego de Derek Jeter, anunció su renuncia a Pimco y su paso a un pequeños fondo en Janus.
Hay una diferencia sin embargo entre el retiro de Jeter y el retiro de Bill Gross. Jeter forjó desde el short stop de los Yankees una carrera mítica basada en sus habilidades personales. Las habilidades de Bill Gross, con todo su talento, no habrían bastado de no haber coincidido con una baja tendencial en las tasas de interés desde 1997 (poco después que Derek Jeter debuta en las mayores) hasta la fecha.

Bill Gross presidió Pimco, el fondo de inversión en bonos que el fundó, desde 1971, hasta la semana pasada cuando abruptamente, y tras varios episodios polémicos, abandonó para irse a Janus.         

La carrera de Bill Gross es una ilustración clara de aquella sentencia de José Ortega y Gasset: “yo soy yo y mi circunstancia”, pues su carrera se extiende toda una época en que las tasas de interés, subieron a un máximo histórico a mediados de los 70’s, y a partir de allí comenzaron un largo descenso de casi cuatro décadas que hicieron que aquellos que invirtieron en bonos de largo plazo, como Gross, tuvieran ganancias fabulosas durante muchos años, décadas incluso.

Como el precio de los bonos y las tasas de interés se mueven en dirección inversa, la caída de largo plazo en las tasas de interés convirtió a Bill Gross, un gran inversionista en bonos, en una leyenda en el mundo financiero. No tuvo que hacer mucho, simplemente ser consistente y comprender que estaba en el mercado correcto en el momento correcto: invirtiendo en bonos mientras las tasas de interés bajaban.

Por eso no es coincidencia que ahora, cuando de manera inevitable, las tasas de interés están a punto de revertir esa baja y emprender su  ascenso, los inversionistas saquen su dinero de Pimco, haciendo ver al antes venerable Bill Gross vulnerable ahora. Las expectativas de mayores tasas de interés en el corto plazo implica que los fondos como los de Gross casi de manera segura tendrán pérdidas severas.

Recordando a Ortega y Gasset, la circunstancia está cambiando, y no extrañaría entonces que el “yo” de Bill Gross está cambiando. Desde 1971 hasta hoy, Pimco ganó un promedio anual de 7.9% invirtiendo en bonos, un desempeño asombroso. Pero eso ha cambiado en últimas fechas y Pimco ha tenido un desempeño por debajo del promedio en los últimos meses.

En efecto, la circunstancia está cambiando, y los jugadores mexicanos que participan en este deporte de las tasas de interés: el Banco de México, las Afores, los fondos de inversión, las aseguradoras, los fondos de pensiones privados, pasarán por la misma turbulencia por las que Bill Gross está pasando. Hagamos votos para que nos sea leve.



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