jueves, 16 de septiembre de 2010

Las de A Güevo del Bicentenario: Cocula, con Jorge Negrete

El lugar común casi siempre es de mal gusto, pero a veces no nos queda de otra. Obligados a celebrar el bicentenario y a darnos cuenta a propósito de un desfile despilfarrador y un show mediático desbordado, de la curiosa singularidad histórica que es México, si bien cada vez más desdibujado, irónicamente vivo entre sus regiones más pobres que aún resisten a la migración, y a la violencia del narco -las clases medias urbanas ya somos más cercanas a Lady Gaga que al Son de la Negra-.

Para caer desfachatadamente en el lugar común del bicentenario celebremos entonces con el más común de los lugares comunes: Jorge Negrete cantando “Cocula”. Es inevitable: la voz del charro es perfecta, las coplas de Manuel Esperón son octosílabos (y luego de dos, un heptasílabo) infalibles, irónicos, ardidos, divertidos y líricos como toda la buena poesía popular.



La escena es de “El Peñón de las Animas”, que consagra a Negrete pero sobre todo, marca el debut cinematográfico de esa esfinge cercana al Garbo que fue la despampanante María Félix. La película es de Miguel Zacarías, y sin ser una gran pieza, la escena muestra lo bien que se hacía cine en México entonces: planos abiertos, y close-ups cuidadosos, mezclados con música popular y grandes estrellas.

Bueno, hasta los chismes ya no son lo que solían ser: para esta película Negrete se encabrona porque en lugar de su chica de entonces, Gloria Marín, le encasquetaron a una desconocida, María Félix, con la que tuvo legendarias broncas en el set de la película, pero con quien acaba casándose diez años después, sólo para morir un año después de la boda (la Doña decía “el charro quiso pasarse su último año a todo dar”, la muy cabrona). Miren ahora, entretenidos con Belinda y Giovanni dos Santos, que güeva.

Yo me quedo con esta bella copla de Manuel Esperón:

Se me vino de repente
dando pie pa´que la gente
murmurara porque sí
pero a ver hoy que la encuentre
y quedemos frente a frente
qué me va a decir a mí.

Lo dicho, que pinches octosílabos/heptasílabos tan ágiles y alegres. ¿a poco no?

3 comentarios:

Mujer Maravilla a la Mexicana dijo...

Que tal! No sé si andabas enfiestado cuando escribiste el post, o las fiestas patrias te hacen más apasionado en tu escritura.

Hasta hace poco que conocí a un venezolano me acordé de nuevo de la música ranchera. Cómo me gustaba antes, "de chamaquilla", cuando en las bodas cantaban las típicas de Cielo Rojo y Flor Silvestre. Después las olvidé como muchas cosas.
Ahora en la Sultana del Norte, pues varias estaciones de radio tocan todo el día norteñas, que ahora me entero que no son norteñas sino texanas y otras variaciones que no entiendo la clasificación. Pues de tanto oír ya les he agarrado el gusto. Pero a este mentado venezolano no le gustan las "norteñas" y sí las rancheras, se me hacía raro porque para mí eran más o menos los mismo. En eso me acuerdo de tus posts y tu devoción - gusto por las rancheras y entre ayer y hoy lo entendí. La diferencia está en las letras el sentimiento.
No es lo mismo decir: "Por ti sería capaz de bailar reggetón" a "Amanecí otra vez entre tus brazos y desperté llorando de alegría, me cobijé la cara con tus manos para seguirte amando todavía, te despertaste tú casi dormido, y me querías decir no sé que cosas, pero callé tu boca con mis besos y así pasaron muchas muchas horas. Cuando llegó la noche apareció la luz y entró por la ventana, que cosa más bonita cuándo la luz del cielo iluminó tu cara"

Un abrazo

Edgar Amador dijo...

Justamente eso, justamente eso. Pura literatura, y cantadita.

Ernesto Sánchez dijo...

Algo que no se puede ignorar es que "El Peñón de las ánimas" es la única película donde María Félix sí se ve guapa.