martes, 23 de noviembre de 2010

La Pesadilla Del Celta: ¿Rumbo al fin del Euro?

Leo la última novela de Mario Vargas Llosa: El Sueño del Celta, y es imposible no pensar en el título que apadrina esta breve nota. El Euro vive La Pesadilla del Celta.

Lo asombroso es ver qué tan rápido puede cambiar el humor de los mercados, y qué fáciles son de engañar los inversionistas. Es más, están dispuestos a que los engañen con tal y que los hagan creer que existe una forma fácil de ganar dinero.



Hasta hace apenas tres años Irlanda era el Tigre en turno: el dragón celta. Una economía que emparejaba su crecimiento y su bienestar con las naciones más ricas de Europa. Pero como hemos repetido en este solitario Blog a lo largo de estos largos meses de crisis financiera: el exceso de liquidez es una larga sábana que tapa y esconde feos defectos.

Irlanda, como Grecia, como Portugal, como España (los PIGS), y si, como los Estados Unidos, gozaban de un regalo que no podía durar mucho: una moneda que valía más de lo que su productividad podía acomodar. Inundados por crédito barato y abundante, y con baja productividad en el sector comerciable, los PIGS gozaron un boom en el sector no comerciable: inmobiliario, banca, energía y comercio.

Hasta que la fuente se secó y el crédito dejó de fluir, dejando encueradas las graves deficiencias de esas economías: una profunda des-industrialización tras muchos años de burbuja inmobiliaria; una muy baja productividad manufacturera, y una fuerza laboral cara y poco flexible.

El Euro fue acomodado para la productividad de una economía: la alemana, y en mucho menor medida, la francesa, así que las economías de más baja productividad, al acoplarse a la moneda única, vivieron por un tiempo de prestado de la calidad crediticia alemana: los PIGS no pueden entrar en mora, apuestan los inversionistas, sería el fin del Euro y eso Alemania no lo va a permitir.

Pero el fin del Euro es un escenario que se está acercando a pasos agigantados por una razón muy sencilla: a todos los miembros del club del Euro les conviene: los PIGS podrían salirse del Euro, y si bien podría haber algunos de ellos que entren en mora, tras un período de reordenamiento, con su moneda devaluada y un plan creíble, podrían volver a los mercados al cabo de cierto tiempo: miren si no a Rusia, a Argentina, a México, que han incumplido sus deudas en el pasado.

A cambio de la deshonra financiera internacional por un período de tiempo, los PIGS podrán lograr en poco tiempo, algo que, de seguir con el Euro, tardarán mucho en lograr: crecer.

Si se separan del Euro, los PIGS devaluarían su moneda, abaratando sus productos y saldrían de la crisis exportando.

Alemania por su parte, no vería con malos ojos desembarazarse de esos polizones del Euro, que se treparon a la moneda única y que vivieron una época de jauja apoyados en la calidad crediticia teutona. Ya rescataron a Grecia, ya rescataron a Irlanda. Esos milenarios aislacionistas que son los alemanes preferirían secretamente no tener que cargar a cuestas el costo de sus vecinos manirrotos.

Los incentivos para dejar el Euro estan casi alineados, salvo para un país: Francia, quien no está ni tan fuerte como Alemania como para desear aligerar el lastre de los PIGS, ni tan débil como sus vecinos sureños y celtas para necesitar una devaluación brusca para salir de la crisis. Y es un francés el que maneja el FMI y es un francés el gobernador del Banco Central Europeo.

Cierto, los incentivos para que el Euro pase a mejor vida están allí, pero no ocurrirá: la turbulencia resultante de que los PIGS abandonen el Euro sería tan descomunal en el corto plazo, que nublan y no dejan ver los beneficios en el largo plazo.

No ocurrirá, pero el fin del Euro no es algo que deba descartarse ya de antemano.

2 comentarios:

Cid dijo...

No sera el próximo año, ni el siguiente. Pero te apuesto que antes que acabe la década, varios pigs terminaran por salirse del euro.

Y va a ser un caos...

Edgar Amador dijo...

Cid, como casi siempre. Vuelvo a estar de acuerdo contigo