sábado, 18 de junio de 2011

Dancing In The Dark: Adios A Clarence Clemons

En 1985 descubrí la música de Bruce Springsteen, la cual hasta hoy es una de mis estrellas polares. La canción fue esa concesión al rock pop que fue “Dancing in the Dark”, con sus teclados, su letra poderosa, un video sencillo pero pegador, dirigido por Brian de Palma: “you can’t start a fire without a spark...worrying about your little world falling apart”.

La canción lo tenía todo, pero parecía tener dos partes: la primera está constituida por toda la canción salvo los últimos 20 segundos; la segunda parte son esos veinte segundos.

La primera parte fue el hit comercial que hicieron de Bruce la estrella del rock que este movimiento siempre mereció; la segunda parte es un artificio, un hechizo hecho por el brujo mayor: Clarence Clemons.



La devoción de Bruce por su saxofonista era abierta y desbordada. Sin ambages se refería a él en la presentación de su E Street Band como el mayor de todos, y esa cofradía tan peculiar que fue la E Street, siempre lo aceptó. Estaba Clarence Clemons y los demás.

Hoy nos enteramos que el monstruo saxofonista no pudo resistir los efectos de un ataque masivo del corazón y que ha dejado de existir sobre esta tierra.

Créanme. Estoy bien triste, como mi hermano el Chencho también lo está. Sus notas nos dieron segundos de amplia felicidad. Desde el desmadre de 10th Avenue Freeze Out; pasando por el surrealismo de Dancing in the Dark; el cálido y lloroso romanticismo de Bobby Jean; la conversación con el jazz de Jungleland; la buena onda de Cherry Darling y Rosalita; el saxofón de Clarence Clemons siempre fue una música aparte, viviendo en la música de Bruce, pero notablemente aparte.

Yo que soy bien llorón me he aguantado hoy como los machos, pero ay, no veré nunca completa a la E Street Band. Que jodido.

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