miércoles, 9 de diciembre de 2009

Secretaría de Hacienda: La Independencia Que Importa

Hubo un presidente que se peleaba mucho con los empresarios, que los acusaba de no pagar impuestos, y que en un momento de su sexenio relevó a su Secretario de Hacienda diciendo “la economía se maneja desde Los Pinos”.

Si esta presidencia tiene algo de sorprendente es su absoluta predecibilidad El patrón es demasiado claro, y ha sido muy identificado por muchos analistas: el Presidente tiene debilidad por llenar los puestos de máxima responsabilidad con personas cercanas a sus afectos y a su trayectoria política.



Así había sido por ejemplo en la Secretaría de Gobernación, en la Secretaría de Salud e incluso en el PAN del DF. Pero había un reducto en donde lo que más importaba era la solvencia profesional, la experiencia internacional, el conocimiento del manejo de los mecanismos internos. Hasta hoy había en la administración pública un espacio en que no importaba si se era del PAN, del PRI o del PRD, y si bien sus funcionarios no son ideológicamente neutros, estaban allí por su trayectoria específica: la Secretaría de Hacienda.

Pero hoy, el estilo personal de gobernar ha alcanzado incluso a esa torre de meritocracia que es la Secretaría de Hacienda. De un conjunto numeroso de opciones, entre los que se encontraban verdaderas marcas, verdaderos nombres que dicen mucho en los mercados financieros globales, tales como Gurría, Levy, Sidaui, García Tamés, entre otros, el presidente ha confirmado su estilo personal de gobernar y ha nombrado como su Secretario de Hacienda a Ernesto Cordero, de amplia trayectoria en el sector público, pero con un currículum insuficiente para ser reconocido por los mercados fnancieros globales.

La Secretaría de Hacienda no es independiente, es una rama del ejecutivo, es una dependencia de la presidencia. El Secretario de Hacienda es un empleado del presidente. Pero hasta hoy, el equipo que durante décadas ha manejado la Secretaría había logrado mediante su titular, tener una independencia importante respecto de los vaivenes políticos del poder ejecutivo: así fue con Gil Díaz y Fox, así fue con Gurría, Ortiz y Zedillo, y así fue a pesar de todo, entre Carstens y Felipe Calderón.

La independencia de la Secretaría de Hacienda se ha basado en que su titular ha sido alguien, desde hace más de veinte años, con un peso específico propio. Una marca reconocida, un personaje con una presencia política independiente del presidente que le venía de su relación con los mercados financieros globales.

El peso específico de Gil Díaz evitó muchas veces que las excentricidades de Martha Sahún se convirtieran en presiones presupuestales. El respeto por la trayectoria de Agustín Carstens impidió que a pesar de las presiones del PAN para que el gasto público se soltara antes de las elecciones de Julio, el efecto sobre las finanzas no fuera peor de lo que ya de suyo implicaba la pérdida brutal de ingresos públicos.

Mucho se ha insistido sobre el riesgo de enviar al Banco de México a alguien como Agustín Carstens. A mi no es lo que más me preocupa. El gobernador del Banco de México es un miembro más de una institución, y la política monetaria, como el mismo Carstens lo recordó hace unos días, preparando el terreno, se resuelve por votos en una Junta de Gobierno en donde existen cuatro sub-gobernadores cuyo voto peso lo mismo que el de Carstens.

El Banco de México es una institución, y existen incentivos por parte de los sub-gobernadores para mantener la independencia frente al Ejecutivo. Agustín Carstens mismo, que es más mañoso que obeso (perdón por la frase), estoy seguro que sabrá en su momento, comprender que su mejor apuesta no es ser proclive al presidente, sino establecer su independencia a la cabeza del Banco de México, pues trascenderá este sexenio.

La independencia del Banco de México no es la que me preocupa. La independencia que me preocupa es la de Hacienda, por que esa independencia no es institucional sino que depende del peso específico de su titular. La independencia de Hacienda no está en la Ley sino en el tamaño de su titular.

Durante los últimos veinte años el Secretario de Hacienda supo mantener una independencia de facto respecto del presidente, y supo decirle que no cuando los vaivenes presionaban para llevar a cabo un manejo político del gasto público.

Lo primero que Ernesto Cordero deberá de hacer entonces es convencer de manera muy fehaciente, a todos, pero en especial a los mercados globales de capitales, que la economía la manejará él, y no que ésta se manejará desde Los Pinos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Edgar,
es hasta el momento, el mejor diagnóstico que he leído respecto de los movimientos en el gabinete.
Es en verdad un gusto leerte. Muchas felicidades.

Edgar Amador dijo...

Muchas gracias, qué bueno que estuvo a la altura.

MAAG dijo...

Secundo al Sr. Anónimo, en verdad un apunte sensato, ecuánime y, sobre todo, inteligente. Sí, a la altura. Enhorabuena por las líneas.

Saludos cordiales,
MAAG

Anónimo dijo...

Edgar, me gusto mucho tú analisis, pero me da tambien tristeza que nuestro colega Gerardo ponga siempre un sello "politico" en sus analisis.
Ambos son excelentes economistas!

Edgar Amador dijo...

Anónimo, gracias por tus comentarios sobre mis dudosas dotes de economista. La verdad es que escribir sobre política es una tentación nefasta en la cual se cae muy fácilmente. Intento siempre de contenerme, pero es un germen tan pernicioso que siempre acaba venciéndome. Pero tienes razón: a mis zapatos debería de limitarme.

Anónimo dijo...

Me uno a los comentarios elogiosos respecto del análisis de Edgar Amador en este asunto. 1. Quienes manifiestan dudas sobre la autonomía del Banco de México NO entienden qué es esa autonomía (impedimento legal infranqueable para que el Banco de México financie al gobierno, es el primer elemento de la autonomía), tampoco conocen a Agustín Carstens, quien trabajó más de 20 años en Banxico y, sobre todo, desconocen los mecanismos e incentivos que preservan dicha autonomía por encima de personalidades y circunstancias, 2.En cambio, y esta es la novedad del análisis de Edgar Amador, han pasado por alto que la SHCP, en los últimos años, ha sido "independiente, técnica y apolítica", un ejemplo de servicio civil de carrera; aunque Ernesto Cordero NO es ajeno a la SHCP y trabajó, muy bien por cierto, más de un año como subsecretario de egresos. Quienes lo conocen desde sus épocas de estudiante de actuaría en el ITAM (cuyo programa de estudios busca generar un híbrido entre matemáticos y economistas...llevan más de seis cursos de economía, por ejemplo, a lo largo de la carrera), lo recuerdan como alguien simpático, de gran inteligencia analítica y no lo identifican como militante o simpatizante del PAN...el panismo en su caso sería más bien por cercanía y afinidad con Felipe Calderón. Si Cordero es inteligente deberá evitar el desmantelamiento de ese servicio civil de carrera en la SHCP, es decir deberá cuidar la independencia, el carácter apolítico de la Secretaría y su excelencia técnica.