viernes, 29 de enero de 2010

El Jose y Obama Vs Wall Street

El Jose es mi compadre, pero también es mi gachupín favorito. A él me unen tantas coincidencias que si fuera mi hermano no sería más cercano, y muchas veces lo que estoy pensando es porque el Jose lo pensó primero que yo.



En esta ocasión quería yo escribir algo sobre el desfonde del rally bursátil, de la nueva regulación bancaria, de la reacción al discurso de Obama, pero como dije, el Jose lo dice primero, así que, resignado a no poderlo decir mejor que mi compadrito, les dejo esta reflexión que suscribo palabra a palabra:

Al rally que empezó en marzo del año pasado parece que se le ha acabado el fuelle. El peor síntoma que se atisba es que a pesar de los sorprendentes resultados que están reportando las compañías del S&P’s 500, en la mayoría de los casos mucho mejores a lo pronosticado, Wall Street está siendo castigado con descensos. El ánimo en el parqué está muy lejos de la euforia con la que se digirieron los informes de beneficios de los tres trimestres anteriores, como si lo mejor ya estuviera incorporado en las elevadas valuaciones que campean por el mercado. Tanto han cambiado las cosas que en vez de leerse la reciente caída como una “oportunidad de compra”, los mercados parecen estar atentos a cualquier repunte que pueda venir para vender y salir.

En esas cavilaciones estaba Wall Street cuando el presidente Obama tuvo que entrometerse y complicar más las cosas: en medio de las dudas sobre si este rally ya había tocado a su fin tuvo que anunciar la propuesta que su asesor y ex presidente de la Fed, Paul Volcker, lleva mascullando desde hace más de un año, esto es, limitar el tamaño de los bancos.

La intención (más allá de los argumentos políticos y populistas a los que Obama ha dado pie por el tono de sus declaraciones buscando una abierta confrontación con los banqueros) no es mala para la economía aunque sí para Wall Street, y aunque la amenaza lleva aleteando por la mente de los inversionistas desde hace mucho tiempo, no estaba incorporado en los precios de las acciones, lo que provocó una oleada de ventas en el sector que arrastró a todos los índices.

En esencia, y aunque Obama no ha dado muchos detalles, la propuesta de lo que se ha venido llamando la “regla de Volcker” consiste en separar las operaciones más riesgosas y especulativas de la banca de sus actividades comerciales, ésas que son vitales para el funcionamiento de la economía y que consiste en recibir depósitos y conceder créditos a los consumidores y empresarios estadounidenses. De este modo, los bancos que poseen garantías de depósitos y acceso al financiamiento de la Fed tendrán prohibido utilizar el ahorro de sus clientes para hacer ganancias en sus unidades de inversión, sus hedge funds y sus firmas de capital riesgo, para su propia cuenta, aunque no para beneficio del cliente si así lo requiere.

La propuesta no es mala en sí porque busca varios objetivos: el primero es acotar el tamaño de la banca y evitar en el futuro el problema de que una entidad sea “demasiado grande para caer” y detone el temido riesgo sistémico que termine por hacer tambalear a toda la economía; en segundo lugar, y dado que no habría bancos “demasiado grandes para caer”, no habría necesidad de rescatarlos a toda costa con dinero de los contribuyentes, lo que desalentaría la toma indiscriminada de riesgos, o el llamado “riesgo moral”; y tercero, dado que es demasiado pronto y peligroso empezar a subir tasas y tampoco es conveniente que el exceso de liquidez genere nuevas burbujas justamente por esa toma alocada de riesgos, la manera de intentar atajarlas es mediante un endurecimiento de la regulación, algo que ya había sugerido el propio Bernanke.

De este modo, Obama ha dado el pistoletazo de salida para la tan proclamada reforma estructural del sistema financiero, y puede ser secundado por otros países desarrollados donde existe un manifiesto malestar con los desmanes de la banca durante la época de auge, la crisis que detonó, su posterior rescate con dinero de los contribuyentes y sus alardeos jactanciosos para presumir ahora sus beneficios y sus apetitosos bonos en tanto buena parte de la población permanece desempleada.

Ahora bien, la tarea no es sencilla de aplicar. No siempre es fácil distinguir en la banca actual la delgada línea que separa las operaciones comerciales de las especulativas, menos cuando la innovación financiera ha transformado los créditos comerciales en títulos de inversión, y puede resultar difícil discernir si tienen carácter real o especulativo. Y en caso de que se pudiera, ya se las ingeniará la banca para crear nuevos instrumentos que sorteen ese tipo de obstáculos.

También puede resultar complicado que los bancos detallen si las ganancias generadas por sus unidades de inversión proviene de operaciones ejecutadas exclusivamente por sus clientes o si ellos también participaron en la operación.

Finalmente, los republicanos, enardecidos por la victoria en Massachussets, no durarán en aliarse con los banqueros para plantar batalla al beligerante reto de Obama

Pero si el presidente se sale con la suya, algo que no será fácil, puede ser el primer viaje de retorno a la vieja Wall Street de la que los banqueros se han reído en los últimos tiempos. Los grandes gigantes financieros como Bank of America, Citigroup, JP Morgan, Wells Fargo, Goldman Sachs y Morgan Stanley tendrán que adelgazar y asumir menos riesgos, sus esplendorosas ganancias menguarán y el rumbo de sus acciones en el parqué será bastante insulso, sin los rendimientos explosivos ni emociones de los años recientes.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo creo que ustedes dos son hermanos siameses y que uno nació en México y que otro en España, por puro accidente. Lo que me queda claro es que su contribución al periodismo financiero ha sido importante y definitiva. Nos han dado esa visión global de la que muchos periodistas mexicanos adolecemos. Outsiders, financieros, analistas, literatos, músicos y poetas.. de todo un poco. La Villegas

Edgar Amador dijo...

Un beso para La Villageas.

Jose Miguel dijo...

¡¡ooleeee!!.. pero si yo no me entero de náaa...jajaja... ¡¡cómo no vamos a tener fraternales concurrencias si escucho tu cátedra desde que todavía era un espermatozoo!! Beso a la Villegas