jueves, 18 de septiembre de 2008

El Socialismo, Fase Superior del Capitalismo


Casi 20 años después de la caída del Muro de Berlín, y de la disolución del bloque soviético, asistimos al regreso inusitado de la economía centralmente planificada. El socialismo realmente existente se ha desplazado de Moscú a Washington y Nueva York. El Estado estadounidense es ahora dueño de una parte crucial del sistema financiero, es de hecho una contraparte en millones de operaciones con los grandes bancos del mundo, y está a punto de convertirse en el propietario de un cúmulo de casas, activos, fincas y propiedades de millones de ciudadanos de ese país.

Ya sea a través del banco central de ese país, la Fed, o directamente a través del Departamento del Tesoro, el gobierno de los Estados Unidos se convirtió en el último mes en propietario de las dos más grandes hipotecarias de ese país: Fannie Mae y Freddie Mac; es prácticamente el dueño y operador de uno de los más legendarios bancos de inversión, Bear Stearns; y esta semana se estrenó como propietario de la más grande aseguradora del mundo; el coloso AIG.

Pero todavía falta. De hecho, la única forma de salir de la más complicada crisis financiera que el mundo ha conocido desde la Gran Depresión de los años 30, es que el gobierno de los Estados Unidos les compre a los bancos, casas de bolsa, fondos de inversión e hipotecarias, un número en este momento incalculable de activos: casas, fincas, terrenos, edificios, centros comerciales, etc. Con el fin de evitar que el sistema financiero se vaya a la quiebra y hunda consigo al resto de la economía.

No hay otra posible solución. Y no hay vuelta atrás. Los Estados Unidos deberán de endeudarse de una manera desproporcionada en los próximos meses y años para comprarle a los bancos y demás jugadores en el mercado financiero, los activos que en este momento están causando pérdidas incalculables por todas partes. De no hacerlo, la economía de los Estados Unidos, y del mundo, podrían hundirse en una profunda y prolongada recesión.

Lo impresionante es que no fue una revolución social, ni un partido político llevado al poder por la vía pacífica, ni la influencia de una potencia extranjera, la que orilló al gobierno de los Estados Unidos a botar por la borda los sacrosantos principios del “Consenso de Washington” (libre mercado, política monetaria sólida, no intevención del Estado en la economía, etc.

Lo impresionante es que fue la lógica misma del capitalismo estadounidense, la dinámica producida por dos décadas de profunda desregulación económica, la fuerza de los mercados dejadas a su libre accionar, el laisse faire, lo que ha llevado a Henry Paulson (exdirectivo de Goldman Sachs), y a Ben Bernanke (un académico conservador) a estatizar una parte central de la economía estadounidense. El socialismo parecería ser, citando a un clásico, la fase superior del capitalismo, su resultado inevitable y necesario para evitar que éste acabe colapsándose, herido por sí mismo.

1 comentario:

Inter dijo...

Edgar. Cabe la posibilidad de que los bancos centrales de europa japon o fondos soberanos puedan adquirir los restos de estas instituciones ? es decir que apoyen al gob de usa ? Saludos desde el maviri. Atarin